Informe de Competitividad Global 2014-2015

Se requieren urgentemente reformas estructurales para impulsar la competitividad y la resiliencia económica en América Latina

• El Informe de Competitividad Global 2014-2015 señala que América Latina no ha hecho avances suficientes para hacer frente a sus problemas de competitividad.
• Brasil (57.º puesto) y México (61.º puesto) han descendido en la clasificación, mientras que Chile (33.º puesto) sigue siendo el país más competitivo de América Latina. Los Estados Unidos (3.ºpuesto) suben en la clasificación por segundo año consecutivo.
• La innovación, el desarrollo de capital humano y el fortalecimiento institucional siguen desempeñando un papel decisivo a la hora de determinar cuáles son las economías más competitivas del mundo.

Ginebra, Suiza, 3 de septiembre de 2014.   El Informe de Competitividad Global 2014 – 2015 , publicado hoy, destaca que para impulsar la resiliencia económica en América Latina será necesario llevar a cabo urgentes reformas estructurales e inversiones productivas en infraestructura, competencias e innovación.Chile (33.º puesto) continua siendo el país más competitivo de la región, seguido de Panamá (48.º) y Costa Rica (51.º).

A nivel mundial, el crecimiento económico está en peligro a pesar de años de audaces políticas monetarias, ya que varios países siguen luchando por introducir las reformas estructurales necesarias para ayudar a incrementar la competitividad de sus economías y crecer.

En su evaluación anual de los factores que impulsan la productividad y prosperidad de los países, este informe señala que el mayor reto para un crecimiento mundial sostenido es la aplicación desigual de las reformas estructurales. Asimismo destaca que el talento y la innovación son dos ámbitos en los que los líderes del sector público y el sector privado deben colaborar con más eficacia para alcanzar un desarrollo económico sostenible e incluyente.

Según el Índice de Competitividad Global (GCI) del informe, los Estados Unidos incrementa su competitividad por segundo año consecutivo, subiendo dos puestos hasta el tercero, gracias a la mejora de su marco institucional y sus avances en materia de innovación. En los cinco primeros puestos, Suiza sigue encabezando la clasificación por sexto año consecutivo, Singapur se mantiene segundo, y Finlandia (4.º) y Alemania (5.º) descienden un puesto. Les sigue Japón (6.º), que asciende tres puestos, y la RAE de Hong Kong (7.º), que se mantiene estable. A continuación vienen las economías abiertas y basadas en servicios de Europa, donde los Países Bajos (8.º) mantienen su puesto y el Reino Unido (9.º) asciende un puesto. Suecia (10.º) completa la lista de las diez economías más competitivas del mundo.

Todas las economías que ocupan los primeros lugares del índice han desarrollado, accedido y utilizado los talentos de que disponen, y han efectuado inversiones que impulsan la innovación.

Estas inversiones inteligentes y selectivas han sido posibles gracias a un enfoque coordinado que se basa en una estrecha colaboración entre el sector público y el privado.

En Europa , varios países que se vieron gravemente afectados por la crisis económica, como España (35.º), Portugal (36.º) y Grecia (81.º), han hecho avances importantes para mejorar el funcionamiento de sus mercados y la asignación de sus recursos productivos. Al mismo tiempo, algunos países que continúan enfrentándose a importantes problemas de competitividad, como Francia (23.º) e Italia (49.º), al parecer aún no han emprendido plenamente este proceso. Aunque persiste la brecha entre un Norte altamente competitivo y un Sur y Este retrasados, actualmente también puede observarse una nueva perspectiva de esta brecha de competitividad en Europa, esta vez, entre los países que llevan a cabo reformas y aquellos que no lo hacen.

Algunas de las mayores economías emergentes del mundo siguen enfrentándose a dificultades a la hora de mejorar su competitividad. Arabia Saudita (24.º), Turquía (45.º), Sudáfrica (56.º), Brasil (57.º), México (61.º), India (71.º) o Nigeria (127.º) bajan puestos en la clasificación. Por el contrario, China (28.º) sube un puesto y se mantiene como la economía más competitiva entre los BRICS.

En Asia, la situación de la competitividad sigue presentando grandes contrastes. La dinámica competitiva en Asia Sudoriental es notable. Tras Singapur (2.º), los cinco mayores países de la región (ASEAN-5) –Malasia (20.º), Tailandia (31.º), Indonesia (34.º), Filipina (52.º) y Vietnam (68.º) –suben en la clasificación. De hecho, Filipinas es el país que más ha mejorado desde 2010. En contraste, los países de Asia Meridional se quedan retrasados y sólo India figura en la mitad superior de la clasificación.

Oriente Medio y África del Norte, afectada por la inestabilidad geopolítica, no representa un cuadro homogéneo. Los Emiratos Árabes Unidos (12º) ocupan el primer lugar en la región y suben siete puestos, por delante de Qatar (16º). Sus buenos resultados contrastan claramente con los de los países de África del Norte, entre los que el mejor clasificado es Marruecos (72º). La introducción de reformas estructurales, la mejora del entorno empresarial y el fortalecimiento de las capacidades de innovación para permitir que el sector privado crezca y cree empleo revisten una importancia clave para esta región.

El África Subsahariana sigue registrando altas tasas de crecimiento cercanas al 5%. Para mantener el impulso será necesario que la región avance hacia actividades más productivas y haga frente a los persistentes problemas de competitividad. Tan sólo tres economías subsaharianas, Mauricio (39. º), Sudáfrica (56. º) y Ruanda (62.º) se sitúan en la mitad superior de la clasificación. En general, los mayores retos a los que se enfrenta la región son resolver los problemas de las infraestructuras humanas y físicas que siguen siendo un obstáculo para desarrollar capacidades y reducen sus posibilidades para entrar en actividades de mayor valor añadido.

“La tensa situación geopolítica, el aumento de la desigualdad y el posible empeoramiento de las condiciones financieras aún pueden poner en peligro la vacilante recuperación, y exigen mayores reformas estructurales y asegurar un crecimiento más incluyente”, indicó Klaus Schwab, fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial”. Xavier Salai-Martin, profesor de economía de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, añadió: “Recientemente hemos visto que ha terminado el desacoplamiento entre las trayectorias de crecimiento entre las economías emergentes y los países desarrollados, que han caracterizado los años posteriores a la recesión mundial. Ahora observamos un nuevo tipo de desacoplamiento, entre los países de alto crecimiento y los de bajo crecimiento, tanto en el mundo emergente como en economías avanzadas. En este caso, la característica distintiva de las economías que son capaces de crecer rápidamente es su capacidad para lograr una mayor competitividad gracias a la adopción de reformas estructurales”.

La clasificación de competitividad del Informe de Competitividad Global se basa en el Índice de Competitividad Global (GCI), que el Foro Económico Mundial creó en 2004. El GCI define la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país, y su clasificación se calcula reuniendo datos a nivel nacional sobre 12 categorías —los pilares de la competitividad —que reflejan colectivamente una imagen exhaustiva de la competitividad de un país. Los doce pilares son: instituciones, infraestructuras, entorno macroeconómico, salud y educación primaria, educación superior y capacitación, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado laboral,
desarrollo del mercado financiero, preparación tecnológica, tamaño del mercado, sofisticación de las empresas e innovación.

Descargue el informe completo, en el que se describen 144 economías y otros aspectos en  http://wef.ch/gcr14

Ciudades, micropymes y emprendedores constituyen ejes principales para potenciar la competitividad en Iberoamérica

20140319_Foro-Iberoamericano-Siglo-XXI_PageMadrid, 20de marzo de 2014.- La competitividad entendida como medida de productividad y potencial de prosperidad en los países de la comunidad iberoamericana pasa necesariamente por el desarrollo de ciudades inteligentes, la potenciación de las micropymes a través de la tecnología y el apoyo a los emprendedores, según se desprende del informe “La Hora de la Competitividad” elaborado por el Foro Iberoamericano Siglo XXI y auspiciado por Microsoft Corporation.

El documento, que se ha presentado hoy en el Centro de Prensa Internacional de Madrid, articula en forma de “Claves” un conjunto de recomendaciones dirigidas a líderes de gobiernos, sector privado y sociedad civil, sobre el tipo de acciones que la región podría abordar para acelerar su competitividad. En el documento han colaborado más de 40 expertos de toda la región, entre los que se incluyen representantes de principales instituciones multilaterales como la Secretaría General Iberoamericana, la Organización Iberoamericana de Jóvenes, el Banco Interamericano de Desarrollo y CAF – Banco de Desarrollo de América Latina.

Siendo la competitividad un tema amplio y complejo, el grupo decidió enfocarse en tres áreas con la intención de ayudar a enfocar y priorizar el desarrollo y adopción de planes de alto impacto. El cuerpo del documento consta de tres capítulos principales: Diez claves para la competitividad de las ciudades, Diez claves para la competitividad de las mPYMES y Ocho claves para el emprendimiento competitivo. Las claves son recomendaciones específicas que sirven para proponer planes de acción. Resaltan los aspectos de inclusión (jóvenes, género), sostenibilidad (acciones de corto y largo recorrido, medioambiente), utilización de lecciones aprendidas, institucionalidad, gobernanza, aspectos fiscales y la internacionalización, así como la promoción de la innovación y la adopción de las tecnologías de la información como catalizadores de la competitividad de la región.

Foro Iberoamericano Siglo XXI

El informe “La Hora de la Competitividad” constituye el primer trabajo desarrollado por el Foro Iberoamericano Siglo XXI, un espacio de diálogo dedicado a Iberoamérica creado recientemente dentro del Club Siglo XXI. “El compromiso del Club Siglo XXI con Iberoamérica ha estado siempre presente en la historia de esta institución que tengo el honor de presidir. Sin embargo, pensamos que era hora de otorgar un nuevo y renovado impulso para aportar a la agenda iberoamericana a través de propuestas útiles para el futuro de la Comunidad”, asegura Eduardo Zaplana, Presidente del Club Siglo XXI.

Microsoft Corporation ha sido el principal auspiciador de la iniciativa. Según Orlando Ayala, Vicepresidente Senior Mundial de Microsoft: “Los tres temas abordados en este documento son indispensables y prioritarios para acelerar la competitividad en la región. Sin embargo, quiero destacar el impacto potencial que podemos generar a más corto plazo, si ponemos atención en la adopción estratégica de las TIC para el fortalecimiento de sectores como el de las mPYMES. Se ha demostrado que al lograr que más mPYMES pasen a ser líderes en adopción de las TICs, se logra mayor crecimiento en los negocios, incremento en la creación de puestos de trabajo, y algo muy importante: el fortalecimiento de la clase media en los países.”

El equipo del trabajo ha puesto énfasis en aclarar que La Hora de la Competitividad no es un estudio al uso, sino un conjunto de recomendaciones basado en el conocimiento de los expertos y en la interpretación de los más recientes estudios y lecciones aprendidas. La prioridad ha sido identificar y proponer acciones que contribuyan a generar resultados concretos.

El Foro, Microsoft y todos los miembros del equipo de trabajo se han propuesto dar el máximo de visibilidad y someter a una amplia discusión estas recomendaciones, además de continuar en esta línea de trabajo.

El documento está disponible en http://1drv.ms/Oy7h8O.

 Acerca del Club Siglo XXI y el Foro Iberoamericano Siglo XXI

El Club Siglo XXI es una Asociación Cultural, sin ánimo de lucro, constituida en 1969. Viene organizando todo tipo de actividades para sus socios e invitados, entre las que destacan las conferencias y cenas-coloquio, conocidas internacionalmente por representar en sí mismas uno de los mejores barómetros de la actividad cultural, política y social española. El Foro Iberoamericano Siglo XXI es un capítulo del Club Siglo XXI de Madrid que comenzó actividades en el 2013. Promueve la discusión y el análisis de temas de interés para la comunidad iberoamericana.

 Fuente:  http://www.microsoft.com/es-xl/news/Foro-Iberoamericano-Siglo-XXI-auspiciado-por-Microsoft-Corporation.aspx

Presentaciones del VII Foro de Competitividad de las Américas realizado en Panamá

El VII Foro de Competitividad de las Américas, centrado en el tema de la “Infraestructura y tecnología moldeando los países de hoy”, se realizó del 2 al 4 de octubre de 2013 en Panamá. En el evento particioaron expertos de 34 países.

La actividad contó con la presencia, entre otros, del presidente de Panamá, Ricardo Martinelli; la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar y el secretario general adjunto de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin.

En la jornada final, Persad-Bissessar aceptó la Presidencia de la Red Interamericana de Competitividad (RIAC) de manos del ministro de la Presidencia de Panamá, Roberto Henríquez, indicó un comunicado de la oficina de la OEA en Panamá.

El VIII Foro de Competitividad de las Américas se celebrará del 8 al 10 de octubre de 2014 en Puerto España (Trinidad y Tobago) con el lema “Imaginación humana en acción: Impulsando la competitividad, potenciando la innovación”.

Ramdin elogió a Panamá por sus esfuerzos presidiendo la RIAC el último año y aseguró que la OEA “se encuentra lista para seguir trabajando con Trinidad y Tobago en preparación para la reunión”. “El tema del año que viene es algo crítico en la construcción de un país. Vamos a hablar de la creatividad, de las ideas que impulsan las sociedades. Estos son temas fundamentales y me enorgullece ver que Trinidad y Tobago ha decido escoger este tema”, afirmó Ramdin.

El Foro cerró con cuatro paneles sobre el tema central en los que se abordó el desarrollo de ciudades sostenibles; infraestructura del futuro y el camino a seguir en la próxima década; multilatinas y su expansión regional e innovación y conectividad para el desarrollo.

El encuentro empezó fue organizado entre la OEA y el Gobierno de Panamá.

Contó con la participación de unos 1.200 delegados, como ministros y autoridades de competitividad, empresarios, académicos, expertos de infraestructuras y representantes de organizaciones internacionales.

Los Foros de Competitividad de las Américas se celebran una vez al año. Tienen como finalidad facilitar el desarrollo de los negocios y permitir el intercambio de ideas y conocimientos para que los países de las Américas sean más innovadores, productivos y competitivos y puedan mejorar los estándares de vida de sus habitantes. –

A continuación las presentaciones del Foro y el documento “Señales de Competitividad de las Américas 2013” 

Presentaciones del VII Foro de Competitividad de las Américas

Documento “Señales de Competitividad de las Américas 2013”

Fuente: http://www.critica.com.pa/notas/1651782-concluye-vii-foro-competitividad-las-americas#sthash.0RLdjvbT.dpuf

Fuente: http://www.riacnet.org/index.php?lang=es

Fuente: http://www.competitivenessforum.org/

Informe Global de Competitividad 2013-14

The Global Competitiveness Report 2013-14 (Informe Global de Competitividad 2013-14) señala que la competitividad se está estancando en América Latina y que se necesitan desde hace tiempo reformas e inversiones que aseguren el futuro crecimiento económico.

Excelencia en innovación e instituciones robustas son factores cada vez más importantes para lograr competitividad.

Varios países y regiones, incluidas las economías europeas y los BRICS, tienen que aplicar más reformas estructurales para mejorar su competitividad. Estados Unidos invierte su tendencia de cuatro años a la baja y sube dos puestos.

Leer The Global Competitiveness Report 2013-2014 en http://wef.ch/gcr13reader
Descargar el documento completo The Global Competitiveness rankings en(formato PDF

El Informe Global de Competitividad 2013-2014, señala que a pesar del robusto crecimiento económico de años anteriores, América Latina sigue contando con bajas tasas de productividad. El Índice de Competitividad Global del Informe señala un estancamiento generalizado de la competitividad en la región. Chile (34º) sigue a la cabeza de la clasificación regional, aventajando a Panamá (40º), Costa Rica (54º) y México (55º), que se mantienen relativamente estables. Brasil pierde ocho puestos (56º). La región sigue afectada por un funcionamiento de las instituciones débil, infraestructura deficiente e ineficiencia en la asignación de factores de producción, como resultado de un nivel insuficiente de competencia y – aspecto muy importante – una brecha en materia de formación y capacitación, tecnología e innovación que impide a muchas compañías y naciones avanzar hacia actividades de mayor valor añadido.

A nivel mundial, un nivel de innovación excelente y entornos institucionales robustos influyen crecientemente sobre la competitividad de las economías. Según el informe, Suiza encabeza la clasificación por quinto año consecutivo. Singapur y Finlandia permanecen en segundo y tercer lugar, respectivamente. Alemania sube dos lugares (4º) y Estados Unidos invierte una tendencia de cuatro años a la baja, subiendo dos lugares, a quinto. Hong Kong SAR (7º) y Japón (9º) también están cerrando la brecha con las economías más competitivas, en tanto que Suecia (6º), Países Bajos (8º) y Reino Unido (10º) pierden lugares.

Estados Unidos sigue siendo uno de los líderes mundiales en cuanto a la comercialización de productos y servicios innovadores. Su ascenso en la clasificación se debe a la mejora percibida en el mercado financiero del país así como a una mayor confianza en sus instituciones públicas. Sin embargo, persisten graves inquietudes acerca de su estabilidad macroeconómica, clasificada 117 de un total de 148 economías.

En Europa, los esfuerzos por resolver los problemas de la deuda pública y evitar una desintegración del euro han desviado la atención sobre los problemas de competitividad. Las economías de Europa meridional como España (35º), Italia (49º), Portugal (51º) y especialmente Grecia (91º) tienen todas que seguir esforzándose en resolver aspectos ligados a las débiles del funcionamiento y eficiencia de sus mercados, impulsar la innovación y mejorar el acceso a la financiación para reducir la brecha que las separa de otros países europeos en materia de competitividad.

Algunas de las mayores economías emergentes del mundo también tienen que entablar un esfuerzo colaborativo entre el mundo de los negocios, el gobierno y la sociedad civil para aplicar las reformas que son necesarias desde hace mucho tiempo. De los cinco países BRICS, la República Popular China (29º) sigue a la cabeza del grupo, seguida por Sudáfrica (53º), Brasil (56º), India (60º) y Rusia (64º). Entre los BRICS, sólo Rusia mejora su clasificación.

Entre las economías de Asia, Indonesia sube al puesto 38º, lo cual hace que sea la economía del G20 que más ha mejorado desde 2006, en tanto que Corea (25º) pierde seis lugares. Detrás de Singapur; Hong Kong SAR, Japón y Taiwan (China) (12º) continúan clasificadas entre las 20 primeras. Las naciones en desarrollo de Asia presentan desempeños y tendencias muy dispares: Malasia está en 24º lugar en tanto que países como Nepal (117º), Pakistán (133º) y Timor-Leste (138º) están cerca de la parte inferior de la clasificación. Bután (109º), la República Democrática Popular de Laos (81º) y Myanmar (139º) se incorporan al índice por primera vez.

En Medio Oriente y África del Norte, Catar (13º) está a la cabeza de la región y los Emiratos Árabes Unidos (19º) aparece por primera vez entre los 20 primeros. Arabia Saudí (20º) pierde dos lugares pero sigue estando entre los 20 primeros. Israel se encuentra en 27º lugar. Egipto (118º) baja 11 puestos con respecto al índice del año pasado. Bahrein (43º), Jordania (68º) y Marruecos (77º) también pierden terreno. Entre otros países de la región, Argelia avanza a 100 y Túnez se reincorpora al índice, en 83º lugar.

En África subsahariana, Isla Mauricio (45º) aventaja a Sudáfrica (53º) como la economía más competitiva de la región. Sólo ocho países de la región se encuentran entre los 100 primeros, es evidente que hay que hacer profundos esfuerzos en todas las áreas para mejorar la competitividad. Entre las economías de bajos ingresos, Kenia es la que más mejora, subiendo diez lugares, al puesto 96º. Nigeria (120º) sigue ocupando un lugar bajo, situación que destaca la necesidad de diversificar su economía.

“La innovación se está tornando esencial en términos de la capacidad de una economía para mejorar su futura prosperidad,” dijo Klaus Schwab, Fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial. “La competitividad exige tener los elementos adecuados para la innovación; desde instituciones públicas sólidas hasta la educación y un entorno facilitador. Es fundamental que los líderes de la esfera de los negocios, el gobierno y la sociedad civil cooperen y actúen de forma transparente y comprometido para lograr este objetivo compartido, en beneficio mutuo”.

Xavier Sala-i-Martin, Profesor de Economía de la Universidad de Columbia, Estados Unidos dijo: “El informe destaca un cambio en los acontecimientos de la economía mundial con respecto a la situación de hace un año, cuando apagar las llamas de las urgencias económicas seguía caracterizando en gran medida la política económica mundial y regional. Ahora, en cambio, se observa una creciente urgencia de que los líderes hagan reformas estructurales amplias en sus economías”.

Fuente: http://www.weforum.org/issues/global-competitiveness/index.html

Emprendimientos en América Latina. Desde la subsistencia hacia la transformación productiva

Esta nueva entrega del Reporte de Economía y Desarrollo (RED) de la Corporación Andina de Fomento (CAF), enfatiza el rol del emprendimiento, esto es, la creación de empresas que generen aumentos sostenidos del empleo y de la productividad, como un factor central en el desarrollo de América Latina. En este contexto, un contraste importante entre América Latina y las naciones más desarrolladas es el hecho de que, de un lado, existe en la región un número muy significativo de empresas pequeñas y microemprendimientos informales y, de otro lado, las empresas formales que se crean tienen una débil dinámica de crecimiento.

Lanzan para las PYMES de México plan de competitividad

Productividad e internacionalización: Crecer para exportar, exportar para crecer

Para entender los procesos de internacionalización de las empresas es necesario descender al nivel de su comportamiento y funcionamiento interno. Más allá del coste laboral unitario, toda una serie de factores -tamaño de las compañías, complejidad y conectividad del tejido empresarial o innovación, entre otros- influyen en la productividad de las empresas exportadoras.

Por Javier Fernández

Parece lógico pensar que, si un país pierde competitividad, sus exportaciones tenderán a disminuir. No es el caso de España. En esto, como en otras cosas, Spain is different. Es la denominada “paradoja española” de la que se han hecho eco Rafael Doménech y Mónica Correa-López, del BBVA Research, en su estudio “La internacionalización de las empresas españolas”. En él, los autores han analizado, entre otras cosas, la evolución de las exportaciones españolas desde nuestra incorporación a la UE comprobando que, desde la entrada en vigor del euro en 2002 y pese a que los costes laborales unitarios en España han aumentado un 20% frente al resto de países industrializados, nuestra cuota exportadora mundial ha conseguido mantener el tipo.

En los últimos dos lustros, la incorporación de China, la India y otras economías emergentes al comercio mundial ha provocado una importante disminución de las cuotas de exportación de los principales países industrializados: un 40,5% en el caso de Francia, un 31,9% en Estados Unidos y un 12,2% en Alemania. Sin embargo, en España solo cayó un 8,9%. Esta característica, claramente positiva, que contrasta con la antes mencionada pérdida de competitividad, da lugar a una especie de “paradoja” o “puzzle español”.

La expresión proviene de las investigaciones de Pol Antràs, Rubén Segura-Cayuela y Diego Rodríguez. Estos autores proponen una explicación de la paradoja dejando de lado el análisis agregado de los datos de todo el país y centrándose en las cifras de las empresas exportadoras según su tamaño: los costes laborales unitarios de las más grandes han evolucionado de forma más favorable que el resto; además, sus exportaciones también crecieron a un ritmo mayor que el de las empresas pequeñas y medianas.

El tamaño de las empresas, por tanto, pasa a ser una de las claves, tal y como sugiere el estudio del Banco de España “Indicadores de competitividad: la importancia de la asignación eficiente de recursos”, haciéndose eco del trabajo de Antràs, Segura-Cayuela y Rodríguez: “Las empresas de mayor tamaño habrían tenido un mejor comportamiento de los costes laborales unitarios en la última década y, a la vez, sus exportaciones habrían crecido más que las del resto de empresas. Su diferente peso relativo en el agregado de tales costes laborales y en el del total de las exportaciones, por tanto, podría ayudar a explicar lo que se ha denominado «paradoja española»”. De hecho, las estadísticas de la Fundación Sepi corroboran esta tendencia que también se da en el resto de países industrializados pero se acentúa particularmente en España: el 3,5% de las empresas exportadoras representa el 88% del valor de las exportaciones totales (ver gráfico “Número de empresas por tramos de facturación (2012)” de la sección En Cifras).

Complejidad, conectividad, productividad

El grado de concentración de las empresas es una de las características de la exportación española. Como lo es también el número relativamente pequeño de compañías que vende en el exterior (solo un 12% del total en el caso de bienes y un 9% en el caso de servicios). Así, el problema no es tanto que “haya pocas empresas que exportan como que hay demasiadas empresas de reducido tamaño incapaces de exportar”, según recalcan los investigadores del BBVA Research. Sin embargo, “España cuenta con la ventaja de ser una de las economías con un sector exportador de los más diversificados del mundo, tanto en lo que se refiere a la variedad de productos como al número de países a los que exporta”.

Son los denominados índices de complejidad y conectividad de los sectores productivos. La complejidad de un sector es mayor cuanto menor es el número de países que puede exportar esos bienes o servicios. La conectividad de un sector es mayor cuanto mayor es la capacidad de extender la exportación de bienes y servicios a otros sectores como, por ejemplo, de la energía eólica a la solar. En ambos indicadores, las cifras de España son francamente buenas: en complejidad, más que duplica la media de las exportaciones mundiales (1,32 frente a 0,57); y, en conectividad, la supera en más de un 10% (0,2 frente a 0,18).

Otra palabra sobrevuela constantemente todas estas consideraciones: productividad. “Las empresas españolas de más de 250 trabajadores muestran una productividad un 65% superior a la media, mientras que las de menor tamaño presentan una productividad aproximadamente la mitad de la media. Las grandes empresas españolas son tan productivas como sus homólogas de Estados Unidos”.

Sin embargo, la productividad y, en consecuencia, la internacionalización, no son solo cuestiones de tamaño. Altomonte, Aqulante y Ottaviano, en su estudio “The triggers of competitiveness: The EFIGE cross-country report” señalan el capital humano, la innovación, la disponibilidad de canales específicos de financiación, la política de dirección o la estructura de la propiedad como factores que, conjugados de una forma eficiente y equilibrada, impulsarán el crecimiento de una empresa. En definitiva, una compañía lo suficientemente productiva estará suficientemente equipada para abrir la puerta y salir fuera. Hasta este punto se diría que es una relación causal lineal, pero ¿es así realmente?

El huevo o la gallina

En general, la gran mayoría de los estudios señalan la mejora de la productividad como requerimiento “anterior” a la internacionalización. El citado estudio del Banco de España así lo afirma: “Las empresas exportadoras en un sector (y país) son una minoría (las que mejor se comportan en términos de productividad, tamaño, innovación, etc.). Este rendimiento superior estaría presente antes de que esas empresas exportasen, es decir, exportar sería el efecto, no la causa de la competitividad de una compañía determinada”. Ciertamente, en todos los países industrializados, y en España aún más si cabe, las firmas grandes y más productivas son las que exportan más y mejor (ver tabla). No obstante, no es posible saber a través de estadísticas estáticas, tales como los censos de empresas exportadoras, el camino que cada compañía ha seguido para obtener tal tamaño y tal productividad. Descendiendo de nuevo al nivel de la empresa, sería interesante un análisis histórico de las mismas para conocer su situación antes de comenzar su actividad exportadora y después. Es decir, su punto de partida y de llegada.

Porcentaje de empresas exportadoras por tamaño de empresa, promedio 1990-2010

FUENTE: BBVA RESEARCH A PARTIR DE ESEE, FUNDACIÓN SEPI

*Nota: n hace referencia al número de empleados

Autores como Sourafel Girma, David Greenaway y Richard Kneller abren la puerta a un modelo menos rígido en el que causa y efecto se retroalimentan. En su estudio “Does exporting increase productivity? A microeconometric analysis of matched firms” , introducen el concepto “aprender exportando” (learning by exporting) y dan la vuelta el enfoque habitual. “Hay razones plausibles para creer que, una vez han entrado en los mercados internacionales, las empresas mejoran su productividad. El aprendizaje a través de los clientes, la competencia de otras compañías y, en general, más exposición a mejores prácticas reducen significativamente los costes marginales. Como consecuencia, los exportadores que ya eran eficientes refuerzan su eficiencia por su mera presencia en el exterior”.

Quizás, la mejor manera de entender la relación entre productividad, tamaño e internacionalización sea a través de la metáfora del “círculo virtuoso”, en el que todos los factores se influyen mutuamente para mejorar la eficacia de la empresa, como sugiere Rafael Doménech, economista jefe para Economías Desarrolladas del BBVA Research.

Innovación sí, pero ¿de qué tipo?

Antes se ha mencionado la innovación entre aquellos factores que favorecen la mejora de la productividad. Innovación es un término que se invoca como un mantra con el riesgo de perder de vista su sentido empírico. Para entender el rol de la innovación y su influencia en la internacionalización es conveniente seguir la recomendación de los autores Aoife Hanley y Joaquín Monreal-Pérez que, en su estudio “Are newly exporting firms more innovative? Findings from matched Spanish innovators”, distinguen entre la innovación de productos y la innovación de procesos. Centrándose en las empresas que empiezan a exportar, detectan que la probabilidad de introducir una innovación en los procesos es seis veces mayor que la de hacerlo en el propio producto. “Los exportadores que empiezan mejoran la manera de hacer las cosas, no el producto”, concluyen. Más adelante, ofrecen una explicación interesante a esta preponderancia de la innovación en los procesos. “Los exportadores tienen que adaptar su sistema de producción y reducir costes ante la miríada de necesidades de los mercados internacionales. Un ejemplo es la introducción de herramientas de seguimiento de producto (tracking) a través de Internet para facilitar las transacciones. (…) Las empresas se ven obligadas a buscar soluciones más imaginativas y eficientes para producir y vender productos fuera”.

Girma, Greenaway y Kneller corroboran esta tendencia en otro estudio, Export Market Exit and Performance Dynamics: a causality analysis of matched firms”, centrado en los efectos de la actividad internacional en aquellas empresas que dejan de exportar. En su muestra encuentran que, durante los años siguientes a su salida de los mercados exteriores, caen el empleo y la producción, pero no necesariamente la productividad. Esto lleva a los autores a concluir que la productividad no proviene de haber obtenido economías de escala, sino más bien de una mejora de su eficiencia tecnológica, cuyos efectos persisten a lo largo del tiempo.

No obstante, esta prioridad de los procesos sobre el producto no genera necesariamente una situación deseable. Rafael Doménech, economista del BBVA Research, resalta la necesidad no solo de tener un buen producto sino de mejorarlo, sobre todo si se pretende alcanzar mercados relativamente saturados. Es la manera de hacerse un hueco y más si se tiene en cuenta la creciente importancia de aquellos mercados calificados por el propio BBVA Resarch como EAGLE’s (Export And Growth-Leading Economies), que son: China, la India, Indonesia, Brasil, Rusia, Corea del Sur, Turquía, México y Taiwán. Como señalan Doménech y Correa-López en su citado estudio sobre la internacionalización de las empresas españolas, “los patrones de diversificación geográfica característicos del período precrisis comienzan a reorientarse hacia la penetración en mercados emergentes y de rápido crecimiento. Desde la perspectiva de los países industrializados, la creciente demanda proveniente del mundo emergente supone una oportunidad inigualable para aquellas empresas capaces de adaptar sus productos y penetrar en mercados caracterizados por un nivel creciente de renta per cápita y por el aumento de la clase media en cientos de millones de personas”.

Composición de las exportaciones de bienes por principales áreas geográficas, en porcentaje

FUENTE: BBVA RESEARCH A PARTIR DE DATACOMEX

En definitiva, una gestión equilibrada y planificada de todos los aspectos (procesos y productos) que engloba la rúbrica “innovación” tendrá una influencia decisiva a la hora de superar el ya mencionado umbral mínimo de productividad necesario para hacer girar ese círculo virtuoso que vincula, de manera indisoluble, internacionalización con crecimiento.

  Documentación

La internacionalización de las empresas españolas

M. Correa-López y R. Doménech, ed. BBVA Research, diciembre 2012, 38 págs., en español

The triggers of competitiveness: The EFIGE cross-country report

C. Altomonte, T. Aquilante y G. I. P. Ottaviano, ed. Bruegel, 2012, 80 págs., en inglés

Indicadores de competitividad: la importancia de la asignación eficiente de recursos

A. Crespo Rodríguez, G. Pérez Quirós y R. Segura-Cayuela, ed. Banco de España, diciembre 2011, 10 págs., en español

Are newly exporting firms more innovative? Findings from matched Spanish innovators

A. Hanley y J. Monreal-Pérez, ed. Kiel Institute for the World Economy, septiembre 2011, 11 págs., en inglés

Firms in international trade (with an application to Spain)

P. Antràs, R. Segura-Cayuela y D. Rodríguez-Rodríguez, SERIE’s invited lecture at the XXXV Simposio de la Asociación Española de Economía, diciembre 2010, 71 págs., en inglés

Does exporting increase productivity? A microeconometric analysis of matched firms

S. Girma, D. Greenaway y R. Kneller, ed. Review of International Economics, 2004, 12 págs., en inglés

Export Market Exit and Performance Dynamics: a causality analysis of matched firms

S. Girma, D. Greenaway y R. Kneller, ed. University of Nottingham, junio 2003, 12 págs., en inglés

 

Fuente: http://www.el-exportador.es/icex/cda/controller/PageExportador/0,8723,6735394_6735487_6744019_0_4669013_1,00.html