FUNDES pretende triplicar el número de PYMES que atiende

La organización promotora del desarrollo de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), Fundes, pretende triplicar el número de compañías que atiende y abarcar con ello toda América Latina.

La entidad –que ya tiene presencia en Costa Rica, Chile, Argentina, México, Guatemala, El Salvador, Panamá, Colombia, Venezuela y Bolivia– cuenta, desde enero pasado, con un nuevo director de la división internacional, Elfid Torres, quien, tras 15 años de trabajar en la organización, se fijó esa agresiva meta.

Para hacerlo, cuenta con una red de 500 consultores externos y 100 colaboradores permanentes, de los cuales 35 laboran en proyectos ejecutados en Costa Rica.

Además, en años recientes, la organización decidió cambiar su modelo de negocios.

EF conversó con Torres acerca de los retos de Fundes, sus metas y los sectores de mipymes que más requieren atención en la coyuntura actual.

¿Por qué cambió el enfoque de Fundes?

Dos fueron las razones para el cambio. Primero, queríamos generar más impacto y alcance en cuanto a número de empresas. Segundo, teníamos que hacer el modelo de negocios sostenible financieramente.

“Antes de este último cambio, Fundes capacitaba pequeñas empresas. Si bien la capacitación es una de las herramientas necesarias para el desarrollo empresarial, es muy difícil medir el impacto después de esta”.

¿En qué consiste el modelo ahora?

Trabajamos con la metodología del social business . Seguimos ofreciendo capacitación y consultoría, pero con un enfoque más integral. Hacemos socios a grandes empresas que tienen interés económico en que se fortalezcan ciertas pymes.

¿Cuáles han sido los resultados hasta el momento?

El año pasado contabilizamos 80 proyectos que trabajamos simultáneamente.

“En toda la región, atendemos 15.000 pymes anualmente y, en los últimos cinco años, hemos trabajado con 50 de las multinacionales más grandes de la región”.

¿Qué metas tiene la organización durante su gestión?

La idea es que para el 2020 ya estemos en toda América Latina y atendamos 50.000 pymes por año.

“Este año ya estamos en Nicaragua y tenemos previsto abrir en Perú. Sin embargo, aún nos falta Brasil, Ecuador, Uruguay y Paraguay, entre otros”.

¿Cuáles son los proyectos más relevantes que trabajan actualmente en Costa Rica?

En enero terminamos un proyecto en la región de Talamanca en el que, con el patrocinio de la empresa Gerber, se capacitó a 150 productores de banano orgánico a mejorar la rentabilidad y productividad de sus cultivos.

“Además, el año pasado iniciamos la réplica de un proyecto que ya funciona en México, financiado por las grandes marcas de bebidas del país, para fortalecer la operación de pulperías”.

¿Cuántos comercios se involucrarán en este proyecto y cómo se les ayudará?

La idea para este año es que participen 300 pulperías, pero el potencial es grandísimo porque hay 16.000 de estos locales.

“Fundes adaptó las técnicas de los supermercados en temas de mercadeo, contabilidad, atención al cliente y manejo de inventarios para fortalecer a las pulperías ante la nueva competencia que enfrentan.

“Hemos detectado que estas técnicas incrementan sus ventas en un 40%”.

¿Qué sectores de las pymes aún deben fortalecerse en el país?

En Costa Rica hay un reto importante en la mejora de la productividad de las empresas agrícolas.

“En el tema de los servicios, el sector turismo mantiene un desafío importante en la articulación de su oferta. Las áreas de transporte, hospedaje y restaurante, entre otras, deben estar integradas en clusters para poder implementar mejores estrategias”.

¿Cómo ha cambiado la forma de hacer negocios de las pymes, según su experiencia?

Creo que no ha cambiado. De manera tradicional, las pymes trabajan aisladas, pero de esa forma sus probabilidades de éxito son mucho menores. Lo que tratamos de hacer es fortalecer empresas pero, a la misma vez, conectarlas con el mercado”.

Fuente: http://www.elfinancierocr.com/negocios/Fundes-pymes-Elfid_Torrres_0_242375780.html

FUNDES promueve mayor compromiso en empresas costarricenses

Empresarios Latinoamericanos comparten experiencias exitosas

Incluir a muebleros y carpinteros a su cadena productiva significó para la empresa  MASISA ganar la preferencia de marca y la fidelidad por parte de los empresarios, a la vez que las mipyme vieron crecer su mercado. La experiencia se dio a conocer a gerentes costarricenses como muestra de los resultados que se pueden alcanzar al fortalecer las pequeñas empresas.

“El éxito radicó en la puesta en marcha de un modelo de negocios y no uno filantrópico”, aseguró Leo Schlesinger, Director General de Masisa en México, durante el desayuno con gerentes que se realizó en Costa Rica, organizado por FUNDES con el apoyo de la Asociación de Empresarial para el Desarrollo (AED).

Este modelo de negocios demostró que generar beneficios compartidos, al fortalecer las mipyme, tanto el pequeño productor como la gran empresa obtienen importantes utilidades y se convierten en empresas sostenibles, al crear “cadenas de valor”.

El director de Masisa explicó que por medio del curso llamado Programa  de Modernización de Carpinterías “Mi Mueble”, diseñado en conjunto con FUNDES, lograron promover e impulsar el desarrollo competitivo de las empresas más pequeñas. Ahora los carpinteros y muebleros que se involucraron en este proceso son capaces de diseñar por sí mismos la administración de su negocio, mejorando de esta forma la vida de cientos de familias mexicanas.

Crear valor en Costa Rica

“Para las empresas no invertir en sostenibilidad es igual a perder una oportunidad de ser competitivo”, enfatizó Ulrich Frei, Director Ejecutivo de FUNDES, al recordar la experiencia en el desarrollo de este modelo de proyectos en varios países de América Latina donde los resultados han sido totalmente exitosos.

La propuesta de FUNDES, para lograr esta sostenibilidad, es integrar en un modelo innovador a los diferentes actores de la cadena productiva para fortalecer los negocios, tanto de la gran como de la pequeña empresa, lo que sin duda contribuye a generar economías más sólidas y conscientes de su impacto ambiental.

“Crear valor compartido es combinar mis objetivos económicos con objetivos que tiene la sociedad, sin olvidarme de la responsabilidad que tienen las empresas con sus inversionistas. Se trata de generar nexos que generen valor en el aspecto social, económico y ambiental”, concluyó Frei.

Por su lado, la directora de AED, Silvia Lara hizo un fuerte llamado a los empresarios al asegurar que el futuro de los negocios en los próximos años estará en la capacidad de proveer soluciones a los problemas sociales y ambientales.

“Estamos entrando a un momento de transparencia tal, que para las empresas es imposible ocultar del consumidor su impacto ambiental, por lo que es importante hacer de la sostenibilidad una forma de pensar y hacer negocios”, señaló Lara.

Más de 50 empresas multinacionales, entre ellas Walmart, PepsiCo, CEMEX, Gas Natural, MASISA y en Costa Rica las empresas Nestlé, Coca Cola y Florida Bebidas depositaron en FUNDES la confianza para desarrollar proyectos de encadenamiento productivo, donde las mipyme logran insertarse en una cadena de valor altamente competitiva y eficiente.

Fuente: http://www.fundes.org/compromiso-empresas-costarricenses/?lang=es

En México, programa creado por FUNDES busca la modernización y competitividad de las MIPYMES

Por Eliesheva Ramos

El curso, llamado Programa de Modernización de Carpinterías Masisa Mi Mueble, creado por FUNDES y apoyado por la Secretaría de Economía (SE) y la empresa Masisa, tiene como principal objetivo detonar un proceso de modernización administrativa, comercial y tecnológica que permita incrementar la competitividad y permanencia en el mercado mexicano de mil carpinterías del país. El programa ofrece consultoría individual y capacitación grupal, lo que permitirá a esas carpinterías responder a las necesidades de sus clientes actuales y potenciales.

En México, de cada cien empresas 96 son microempresas. Su aportación es fundamental para el país ya que generan el 15 por ciento del Producto Interno Bruto. Las carpinterías, al igual que el resto de las microempresas, sobre todo las de tipo tradicional, están siendo amenazadas por la incorporación de modernos conceptos de negocios, explica Mario Díaz Obrajero, director de Microempresas de la Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa de la SE.

El programa se engloba en los esfuerzos de la SE por acercar elementos para la modernización de las empresas más pequeñas del país, las que tienen de 1 a 10 empleados, y que son las que más apoyo necesitan, explica Díaz Obrajero. Mi Mueble forma parte del Programa Nacional de Empresas, el cual ha apoyado desde 2007 a tortillerías, misceláneas, panaderías, entre otros giros.

“El sector carpintero ha sido fuertemente atacado por las importaciones, sobre todo las de China, país que envía a México muebles listos para armar de una calidad aceptable y de acuerdo a las tendencias del mercado, contra los cuales los carpinteros mexicanos no pueden competir” explica Alejandro Gutiérrez Jones, coordinador regional del programa Mi Mueble, el cual inició en julio de 2011 y se prolongó un año.

Limitada profesionalización, crecimiento desordenado, rezago tecnológico, altos consumos de energía, imagen comercial descuidada y una administración informal son las principales causas del bajo desempeño de las carpinterías mexicanas, las cuales generan unos 350 mil empleos.

El caso de Lidia Hernández

Lidia, una de las tantas microempresarias mexicanas del sector mueblero, estaba a punto de claudicar cuando la capacitación integral otorgada por el programa Mi Mueble la sacó del atolladero en donde estaba y la guió hacia el camino correcto.

Una tarde de febrero de 2004 Lidia Hernández Cejudo sostenía en sus manos, sorprendida e indignada,  un raquítico cheque por 138 pesos, la cantidad que sus jefes consideraron justa tras su renuncia después de 20 años de arduo y fructífero trabajo.

Lidia era una jovencita inexperta cuando ingresó como secretaria de la Dirección Comercial de una empresa especializada en iluminación en la Ciudad de México. Su tesón, disciplina y constante capacitación lograron que ascendiera hasta llegar a ser la directora del área en la que inició como secretaria. Y es que mientras trabajaba y cuidaba a una familia compuesta por tres hijos y un marido, se dio tiempo para capacitarse. “No estudié cuando debía por problemas familiares, pero en cuanto pude cumplí mi sueño: estudiar decoración” cuenta Lidia, quien se graduó en el Instituto Jofer, ubicado en la céntrica colonia Del Valle, en la capital del país.

Todo marchaba sin contratiempos en su vida laboral cuando sus jefes le pidieron que se asociara con ellos. Aunque agradecida, Lidia rechazó la oferta. “Les expliqué que en un mediano plazo deseaba abrir una empresa propia.” El rechazo de la propuesta ocasionó un cambio radical en la actitud de sus patrones. “Me bloquearon en todos los aspectos hasta que me vi obligada a renunciar”. Lidia abandonó el que fuera su centro de trabajo por dos décadas con las manos vacías pero con unas ganas inmensas de salir adelante.

No había tiempo que perder, sobre todo porque Lidia se había divorciado y debía cubrir los gastos de la casa así como los estudios de su hija menor, quien en ese entonces estudiaba la preparatoria. Lidia se comunicó con los clientes con los que había tratado por años para ofrecerle sus servicios en decoración. Para la elaboración de los proyectos que le solicitaban rentó un local cerca del aeropuerto de la Ciudad de México. Allí Lidia supo que para tener un negocio exitoso hace falta algo más que determinación y entusiasmo. Problemas económicos y de logística la tenían contra la pared. Ante la gravedad de la situación pensó que un poco de apoyo no le vendría mal, así que buscó una socia. La nueva mancuerna trasladó el taller a Cabeza de Juárez, en Iztapalapa. Pero la situación no mejoró. La distancia entre su domicilio y su trabajo, las constantes contradicciones con su socia y la altísima renta por un local de 50 metros cuadrados la ahogaban.

La situación era insostenible así que disolvió la sociedad, dejó de rentar y trasladó su pequeño negocio al patio de la casa de su papá, ubicada en Nicolás Romero, en el Estado de México. Aunque estaba muy desgastada, Lidia aún tenía varios planes en mente y para concretarlos necesitaba dinero, así que solicitó un préstamo bancario.

En julio de 2011 inició la remodelación de la casa paterna, realizó diversos trámites y licencias y compró maquinaria. Extenuantes jornadas laborales, problemas administrativos, discrepancias con el personal o los proveedores por su informalidad en los tiempos de entrega; a todo eso y más se enfrentaba Lidia, quien ya analizaba la oportunidad de rendirse cuando tuvo noticias de un curso para la micro, pequeña y mediana empresa.

Un consultor de FUNDES contactó a Lidia y le explicó de lo que se trataba. “Me di cuenta que había áreas de mi negocio que desconocía por completo, que dependía de un contador o del personal administrativo para asuntos vitales, así que era urgente que conociera por lo menos lo básico para salir adelante” recuerda. “La capacitación estaba dirigida a carpinteros, así que pensé que iban a enseñar a trabajar la madera y me interesé porque uno de mis sueños es crear una carpintería donde sólo laboren mujeres” cuenta emocionada.

Lidia cumplió con los requisitos para la inscripción. El principal era que la empresa estuviera inscrita ante la Secretaría de Hacienda. “El objetivo es que se acerquen a la formalidad” precisa Mario Díaz, de la SE, la cual cubre el 90 por ciento del costo total del programa, que es de 11 mil 500 pesos. El resto es divido entre Masisa y los Placacentros, que son los distribuidores de los productos de Masisa, de tal suerte que el microempresario sólo aporta 389.50 pesos por un curso de dos meses, el cual incluye capacitación general y consultorías personalizadas. “Sin el apoyo del gobierno federal y de aliados como Masisa sería muy difícil que el maestro carpintero accediera a este tipo de cursos” manifiesta Alejandro Gutiérrez Jones.

La falta de administración es el principal problema de este gremio carpintero y mueblero. “La carpintería es un oficio heredado; el abuelo fue carpintero, el padre también e igualmente el hijo, pero todos laboran con la misma administración, así que las posibilidades de que esa carpintería se convierta en un negocio rentable son casi nulas” explica Gutiérrez Jones.

Los microempresarios asistieron una vez a la semana durante tres horas y recibieron capacitación grupal y posteriormente consultorías individuales. El primer módulo, llamado Laboratorio de negocios, es un simulador donde los consultores les hacen ver a los empresarios la importancia que tiene la toma de decisiones a nivel administrativo directamente en su bolsillo. En un ambiente perfectamente controlado los participantes ven cómo una mala decisión puede llevarlos a la quiebra.

Para Lidia este módulo fue trascendental. “El aprendizaje fue inmenso en cada una de las cuatro simulaciones que se hicieron por equipos; a veces diferencias mínimas diferencias entre los grupos se traducían en fuertes ganancias para unos e importantes pérdidas para los otros”.
Este módulo, además de buscar la sensibilización de los microempresarios para el resto del temario, promueve la sinergia entre sus participantes. “Buscamos que hagan alianzas, que se recomienden entre ellos” explica Alejandro Gutiérrez.

De la mala o nula administración de un negocio emanan infinidad de problemas. “No saben costear; suelen hacer un cálculo muy somero que deja fuera diversos factores, lo que redunda en precios tan altos que pierden al cliente o tan bajos que tienen pérdidas” puntualiza el coordinador regional del programa Mi Mueble.

Para mejorar esta situación en el segundo módulo trata sobre costos. Cuando son cuestionados sobre cómo determinan el precio de venta de algún producto, los microempresarios responden que incluyen la materia prima y la mano de obra, y dejan de lado gastos de luz, agua, gasolina, traslados, lo que merma sus utilidades.

Lidia recuerda que cuando acudía al curso recibió una llamada del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual solicitándole la cotización de la reparación del mobiliario. “Acudí puntual a la cita y pasé todo el día recorriendo las instalaciones para analizar lo que se requería; recuerdo que al término de la inspección, ya muy noche, la persona que me contactó me dijo que yo era la única persona que no cobraba por su recorrido” cuenta.  Esa anécdota ejemplifica que en ocasiones los microempresarios tienen pérdidas o pocas ganancias por no saber englobar en el precio final la totalidad de los gastos que realizan.

En la mayoría de las carpinterías no hay limpieza, orden ni seguridad, así que el tercer módulo va dirigido a mejorar esos aspectos. Con un lenguaje sencillo y mostrándoles ejemplos de empresas renovadas, se les explica a los participantes que realizar mejoras a su negocio no es un gasto sino una inversión. “También vemos que a veces sí cuentan con el equipo de seguridad pero no lo usan porque así trabajaba el abuelo” puntualiza Alejandro Gutiérrez. “Hay muchos vicios de operación que deben erradicarse”.

El cuarto módulo aborda el mercadeo. “Cuando los cuestionamos sobre qué actividades realizan para dar a conocer sus productos y/o servicios la mayoría responde que a través de recomendaciones, lo que significa que le dejan a un tercero una parte fundamental del negocio. Los microempresarios también consideran que sus números rojos son consecuencia de la situación macroeconómica del país, cuando en realidad sus ventas son bajas porque no hay ninguna actividad dentro del negocio que esté dirigida a incrementarlas” puntualiza el coordinador regional del programa.

En este módulo se le proporcionan a los microempresarios las herramientas para que sepan cuál es la mejor manera de publicitar sus productos y servicios, todo esto en congruencia con las nuevas tendencias nacionales. “Hay zonas en las que por motivos de seguridad ya no es conveniente tener un rótulo, o anunciarse en la sección amarilla. Buscamos que conozcan nuevos canales de publicidad”.

Lidia, en mancuerna con su consultor, confirmó en ese módulo lo que sospechaba, que la página de internet que había abierto tiempo atrás con su socia no estaba funcionando, así que empezó a realizarle adecuaciones.

La capacitación es grupal porque se privilegia el diálogo entre empresarios. “Es vital que los participantes conozcan el punto de vista de alguien con la misma actividad, que vean cómo resuelven otros los conflictos que aquejan a todo el gremio” explica Gutiérrez Jones.

Pero como la capacitación por sí sola no rinde frutos, en la última parte del programa Mi Mueble se le ofrece al microempresario un acompañamiento. Las consultorías son individuales; en ellas el consultor platica con el empresario sobre sus debilidades y fortalezas. “Aunque la mayoría tiene problemas con los costos, por ejemplo, no podemos ofrecerles la misma solución a todos porque tienen distintas realidades. A quien tiene computadora le ofrecemos un programa para el cálculo de sus costos, al que no le enseñamos de otra manera de hacerlo” comenta el representante de FUNDES.

La intención de las consultorías es la resolución de dudas adquiridas durante el curso de capacitación. Se guía al empresario para que éste cree un plan de acción con base en los conocimientos adquiridos, el cual posteriormente será evaluado en conjunto y se procederá a la implementación de estrategias.

“La toma de decisiones siempre es en conjunto porque no es deseable que el consultor le resuelva los problemas al empresario, no queremos que depende de nosotros ni de nadie; buscamos que él sea el factor de cambio”
comenta Alejandro Gutiérrez, quien califica al programa Mi Mueble como enriquecedor. “Fue un reto convencer a los empresarios de que la parte administrativa es fundamental para el éxito de su negocio, y que no sólo basta con ser expertos en su oficio.”

Para Leo Schlesinger, director general de Masisa, una empresa dedicada a la fabricación de tableros de madera para muebles y arquitectura de interiores, la inclusión de muebleros y carpinteros a la cadena productiva de una empresa como la que representa, con presencia en  Latinoamérica, tiene efectos productivos importantes para ambas partes. “El carpintero se beneficia del dominio técnico, de tecnologías de administración y de gestión de su propio negocio, mientras que Masisa gana preferencia de marca y fidelidad por parte de los empresarios” comenta Schlesinger.

Buena parte del éxito del programa Mi Mueble, precisa el director general de Masisa, radica en la participación de FUNDES, organización con una magnífica reputación y una larga trayectoria en México promoviendo e impulsando el desarrollo competitivo de las empresas más pequeñas. “Cuenta con excelentes consultores y con la capacidad de llegar a todo el territorio nacional con una propuesta de valor homogéneo. La experiencia ha sido tan productiva que ya estamos explorando otro tipo de programas para llevarlos a cabo en conjunto”.

Ahora que los micro, pequeños y medianos empresarios de los sectores carpintero y mueblero son capaces de diseñar por sí mismos la administración de su negocio es posible decir que el programa Mi Mueble ha sido un éxito para todos, pues se están conservando empleos y se está mejorando la vida de cientos de familias mexicanas.

“Semanas antes de saber siquiera sobre el programa Mi Mueble pensaba en la posibilidad de rendirme; mi hermana me propuso que cambiara de giro, que en el patio de papá mejor abriera una cafetería; me sentía a la deriva, sin saber qué rumbo tomar. Cuando le pregunté al consultor si debía continuar esforzándome me señaló a uno de los participantes del curso quien, a pesar de contar con maquinaria sofisticada tenía problemas en su empresa porque no tenía clientes, así que yo, que sí tenía una buena cartera, debía seguir luchando” cuenta emocionada.

Las enseñanzas de los consultores, asegura Lidia, fueron como unas manos que la guiaron cuando más perdida se sentía. “Ahora camino con pasos firmes” asegura esta mujer de 53 años.

Ahora Lidia continúa con las mejoras al inmueble donde instalará su taller y está buscando el personal idóneo para que clientes como los hoteles Nikko y Holiday Inn, el arquitecto Rubén Delgado, la decoradora María Escandón, el interiorista Walter Allen y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial sigan confiando en su trabajo.

Aunque el curso terminó en enero de 2012, mi consultor ha estado pendiente de los pasos que he dado; me señala mis fortalezas cuando más débil me siento. El programa Mi Mueble me ha dotado de un aprendizaje inmenso” asegura una Lidia que ahora sí sabe hacia dónde se dirige. Ver video

Fuente:  http://www.fundes.org/futuros-a-la-medida/?lang=es

Creando Valor Compartido: la nueva propuesta estratégica de Michael Porter

De acuerdo con Michael Porter, reconocida autoridad en estrategia competitiva, economista y doctor de Harvard Business School, “todos los problemas sociales representan oportunidades de mercadeo gigantes”, lo cual brinda un espacio de acción muy amplio para la participación de empresas privadas en programas que beneficien a las comunidades en las que se desempeñan.

Porter explicó el modelo de la Creación de Valor Compartido (Creating Shared Value, CSV, por sus siglas en inglés) el cual catalogó como “el próximo gran salto en el capitalismo”, durante su conferencia “Creando Valor Compartido: la Nueva Propuesta de Estrategia de Porter”, actividad organizada por Estrategia & Negocios, INCAE Business School y Fundes.

Según el académico y experto internacional, este nuevo modelo supera al tradicional modelo de Responsabilidad Social Empresarial o a la filantropía, en el sentido de que las acciones que se realicen responden a las necesidades propias de las compañías para lograr su subsistencia dentro de las comunidades de las cuales forman parte, lo que lo convierte en un modelo sostenible.

“Crear valor compartido nos da un propósito, nos dice porqué somos importantes. No dice que no deberíamos ser capitalistas. Dice que ser capitalista es diferente de lo que pensábamos. Si hacemos negocios de la manera adecuada, los negocios serán respetados en la sociedad, de una manera que nunca hemos visto”, afirmó Porter.

El concepto de Crear Valor Compartido afirma que todo producto o servicio tiene un impacto sobre una necesidad de la sociedad y las compañías deben redefinir sus productos y sus cadenas de valor, para satisfacer esas necesidades sociales, al mismo tiempo que generan mayores ingresos para sus empresas.

“En los negocios podemos hacer frente a muchos problemas con nuestros productos. Si lo hacemos, nuestro negocio crecerá. Si lo hacemos, incrementaremos las ganancias, que es de lo que se trata el capitalismo”, señaló el experto, quien afirmó que el rol más importante de las empresas en la sociedad es el lograr transformarla a través de la creación de riqueza bajo el modelo capitalista.

Después de toda crisis, hay que reorganizarse, armar nuevas estrategias y plantear nuevos pasos a seguir. En este contexto, para Michael Porter, reconocido economista, doctor de Harvard Business School y un gurú en materia de competitividad, no hay tiempo que perder, ya que el actual modelo para hacer negocios exitosos, caducó. Así lo dejó en claro durante su presentación en Costa Rica, invitado por la organización FUNDES, en la que planteó la importancia de enfocarse hacia una concepción del capitalismo: la creación de valor compartido.

Para Porter, “no es solo ser eficiente o socialmente responsable, hay que crear valor agregado siendo consciente de que se es parte integral de una sociedad sin la cual no podría crecer mi negocio”.

Pero para lograrlo, el gurú afirma que es necesario incorporar en esa idea de negocio a la comunidad y sus necesidades.

“Durante mucho tiempo en los Estados Unidos creímos que lo que era bueno para los emprendimientos era bueno para el país. Eso ya no ocurre y lo mismo está pasando en muchos países”, afirmó. Y agregó: “La gente de negocios está estigmatizada. Sobre todo en estos tiempos y más aún en países en vía de desarrollo. Hay que acabar con eso y demostrar que los empresarios sí tienen conciencia en las necesidades de la sociedad”.

“Tenemos la oportunidad de hacer un mejor modelo de negocios. Para ello los gerentes deben cambiar de paradigma y diseñar sus productos, servicios y la cadena de valor con una mirada amplia que incluya la comunidad y no se centre sólo en los mercados.  Si lo hacemos, incrementaremos las ganancias, que es de lo que se trata el capitalismo”, sostuvo Porter.

Tres pasos clave

Para llevar a cabo esta premisa, el economista desarrolló los tres pasos para la creación de valor compartido. En primer lugar, es necesario repensar las necesidades de los clientes, los productos y los mercados con una mirada más amplia. En segundo término, redefinir la productividad en la cadena de valor. Para ello es necesario incluir los impactos sociales, ambientales y económicos. En tercer lugar, facilitar el desarrollo de clusters locales que contemplen las características y las necesidades de las comunidades en las que se desarrollan.

Un punto a aparte fue la diferenciación del valor compartido con la responsabilidad social empresarial (RSE). Porter afirmó que esta modalidad no resolverá el problema de las comunidades ya que el impacto de los programas es limitado. En ese sentido, dijo que “el problema de las grandes compañías es que definen sus políticas de RSE asesorados por consultoras de PR (relaciones públicas) que miran las acciones desde el marketing y no desde los impactos”.

Y agregó: “Con una política de comercio justo, pagando más por los productos a sus productores, estos pueden incrementar sus ingresos un 10% pero trabajando en la creación de valor compartido mirando la productividad, los impactos, la sustentabilidad, un pequeño productor puede incrementar sus ingresos mucho más”.

Por todo lo expuesto y para finalizar su presentación, el economista incentivó a todos los presentes a tomar el camino de la creación de valores compartidos: “Si el empresario entiende que tiene en su poder la posibilidad de solucionar aquellos problemas sociales que ONGs o el mismo Gobierno no puede resolver, habrá encontrado la forma exitosa de potenciar su negocio. Sólo se trata de tener una mirada más integral”.

Porter realizó su presentación el 5 de octubre de 2011, en San José, Costa Rica, ante una audiencia de más de 400 personas conformada por académicos, hombres de negocios, representantes de organizaciones no gubernamentales y líderes políticos.

En relación a este tema, publicamos un enlace a un artículo elaborado por Elfid Torres, Gerente Internacional de Estrategia de FUNDES:

De la ventaja competitiva a la Creación de Valor Compartido 

Fuentes:

http://www.estrategiaynegocios.net/2011/10/05/problemas-sociales-representan-oportunidades-de-negocio/

http://www.cronista.com/contenidos/2011/10/06/noticia_0111.html

http://www.fundes.org

 

Apoyo a las MIPYMES de Colombia

La fundación Clinton, a través de Fundes Colombia, presentó ante más de 100 empresarios de Barranquilla, el programa que dará apoyo a 355 micro, pequeñas y medianas empresas de la ciudad para el fortalecimiento de sus capacidades empresariales ,mejorar su inserción a los mercados y buscar la transformación de sectores, regiones y del clima de negocios.

El programa tiene como objetivo principal aumentar la generación de ingresos de este segmento de la industria a través de tres recursos: La asistencia técnica especializada; el apoyo comercial para acceder a nuevos mercados, y la orientación hacia el acceso a líneas innovadoras de crédito que permitan a los pequeños empresarios una mayor liquidez para sus transacciones corrientes.

Los sectores beneficiados son en su orden de participación: confecciones, diseño y artesanías, alimentos, muebles y maderas, marroquinería y cueros y construcción.
La implementación del programa consiste de tres fases: la primera, el diagnóstico general de la empresa; segundo, la formación según los resultados de la primera fase en áreas como costos, mercadeo, administración básica, temas específicos de cada sector y generación de planes de acción; tercero, la asistencia técnica especializada dirigida por un padrino que hará las veces de orientador en la puesta en marcha de los planes de acción.

El programa finalizará el mes de abril del próximo año.

Fuente: http://www.elheraldo.co/econom-a/fundes-apoya-a-mipymes-locales-32888

En Panamá, AMPYME y FUNDES acuerdan programa para el impulso empresarial

La Autoridad de la Micro Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME) de Panamáy la Fundación para el Desarrollo Sostenible (FUNDES-Panamá), suscribieron un convenio de Cooperación y Asistencia Técnica, con el objetivo de facilitar, promover y mejorar el desarrollo de programas y proyectos modernos para el impulso empresarial en el país.

La ministra de la AMPYME, Giselle Burillo Sáiz y el gerente general de FUNDES -Panamá, Fernando Quirós Espinales, firmaron la presente alianza para trabajar conjuntamente y lograr las herramientas eficientes que mejoren la calidad y alcances de los programas empresariales que ambas instituciones adelantan.

El convenio entre la AMPYME y FUNDES establece intercambiar asistencia técnica, capacitación y fortalecimiento, que aporten respectivamente en el ámbito de su competencia para el mejor cumplimiento de sus funciones institucionales y para la promoción de proyectos que sirvan para ofrecer respuestas aplicables a los campos del conocimiento tecnológico.

La ministra de la AMPYME, Giselle Burillo Sáiz, dijo que el citado convenio entre AMPYME y FUNDES crea las herramientas que promueven y fomentan el desarrollo empresarial en Panamá, lo que permitirá en adelante el desarrollo óptimo e integral del sector de las micro, pequeñas y medianas empresas en todo el territorio.

Burillo Sáiz, sostuvo que a partir del convenio, la AMPYME unirá esfuerzos con FUNDES para destinar los recursos económicos gubernamentales en la implementación de los programas que surjan para la promoción e impulso empresarial a través de la formación profesional y la capacitación al servicio de cada entidad.

Culminó señalado la titular de la AMPYME, que en Panamá es necesario e importante la participación integral de las instituciones públicas y privadas, así como el coordinar esfuerzos y recursos en conjunto con miras a obtener una utilización más eficaz y óptima para obtener el mayor beneficio para todos los sectores.

Por su parte, el gerente de FUNDES, Fernando Quirós, dijo que la fundación que preside fue creada para combatir la pobreza a través de oportunidades y además, es la pionera del microcrédito en Panamá y América Latina, pero hoy día se dedica al encadenamiento y la creación de valores compartidos dentro de la población.

Con este convenio se busca además, impulsar acciones que conlleven al avance social-educativo a través del desarrollo tecnológico de punta, para lograr una mejor y más amplia distribución de los servicios en toda la población e incrementar la equidad de oportunidades para todos los sectores de la sociedad panameña.

Fuente:  http://www.fundes.org/?art=1251&title=AMPYME%20y%20FUNDES%20acuerdan%20programa%20para%20el%20impulso%20empresarial&lang=es

FUNDES presentó su nueva estrategia para fortalecer a las MIPYMES en América Latina

Según un reciente estudio de FUNDES, en los últimos tres años el sector de micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME) se ha reducido. En la Argentina representan el 99,6% de la población empresarial y generan el 70% del empleo.

 En su paso por la Argentina, Ulrich Frei, director ejecutivo internacional de FUNDES, presentó la nueva estrategia regional de su organización y ofreció datos reveladores sobre el universo de las MiPyMEs en América Latina.

La apuesta estratégica de la organización se ha orientado a partir de ahora hacia la implementación de proyectos de desarrollo de negocio y creación de valores compartidos, un esquema de trabajo que nos permite alcanzar mayor impacto en nuestro trabajo y sobre todo insertar a las pequeñas empresas en la cadena de valor de las grandes, asegurando así su permanencia en el mercado”,  explicó Ulrich Frei.

La  gestión de proyectos de desarrollo de negocios demanda la  participación de la gran empresa, de la cooperación internacional y del sector gobierno en un modelo  donde se promueven espacios de trabajo en el que todos ganan. Se trata de  un enfoque colectivo de abordar a la MIPYME que se  traduce en programas de desarrollo de proveedores,  distribuidores o programas asociativos en donde la gran empresa es un socio indispensable.

Precisamente, este nuevo modelo de negocios fue presentado por FUNDES en Argentina ante un grupo de empresarios y cooperantes a los que se les presentaron experiencias exitosas que la organización ha implementado tanto en el país como en otros lugares de América Latina.

Durante el evento, también se  hizo una presentación de  la metodología que utiliza FUNDES en sus proyectos con MIPYME y que contribuyen a crear valores compartidos, un nuevo modelo de desarrollo conceptualizado por el experto mundial Michael Porter.

Según datos relevados por FUNDES, en América Latina hay más de 16 millones de micro, pequeñas y medianas empresas. “En la última década, hemos observado que en América Latina el sector de micro, pequeñas y medianas empresas se ha reducido en algunos países y su participación en el mercado en términos de ventas, empleo y valor agregado también muestran la misma tendencia. Para FUNDES esto ha sido una señal clara de tomar acciones  y evitar que esta tendencia se siga consolidando y mitigar su impacto negativo en toda la región. Por eso estamos fortaleciendo un esquema de trabajo que tenga mayor impacto en mayor número de organizaciones al menor tiempo posible”, explicó Frei.

Un reciente estudio de FUNDES revela que el empleo, el elemento más tradicional para medir importancia de las MIPYME, bajó su participación de 77% a 71%, con una baja notable en México de 70% a 65%. En promedio, la participación relativa en el empleo está disminuyendo más en la microempresa. El empleo generado por MIPYMES en 18 países crece un 26%, en tanto el empleo en gran empresa crece un 51%.

Fuente : www.fundes.org