Monitor de Comercio e Integración 2014 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

América Latina y el Caribe deben profundizar la agenda de facilitación del comercio para superar la coyuntura adversa

El Monitor de Comercio e Integración 2014 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) analiza las causas del estancamiento de las exportaciones regionales

Tres años de estancamiento de las exportaciones de América Latina y el Caribe (ALC) hacen urgente la implementación de políticas para la facilitación del comercio, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado hoy.

El Monitor del Comercio e Integración 2014 destaca que la baja en la demanda internacional y en los precios de muchos productos básicos exportados por la región ha puesto de manifiesto vulnerabilidades pre-existentes en el sector externo. A pesar de los esfuerzos dirigidos a diversificar las exportaciones, en el último decenio la canasta exportadora de ALC se ha concentrado en productos básicos y sus derivados, dejando la región más vulnerable al debilitamiento de los precios internacionales.

En 2013, las ventas externas de ALC aumentaron solo un 0.1 por ciento, después de haber crecido 1.2 por ciento en 2012. México y Centroamérica tuvieron crecimientos moderados (2,5 por ciento y 1,6 por ciento, respectivamente), las exportaciones de los países Andinos y de MERCOSUR se contrajeron levemente (–1,8 por ciento y –1,0 por ciento, respectivamente), y las caribeñas cayeron sustancialmente (–4,2 por ciento). Se estima que en los primeros siete meses de 2014, las exportaciones agregadas de ALC crecieron solo un 0,5 por ciento, lo que permite anticipar para el año una tasa de crecimiento inferior al 1 por ciento.

El Monitor argumenta que dada la incertidumbre sobre las negociaciones multilaterales en materia de facilitación del comercio, los países de ALC deben implementar reformas unilaterales y otras medidas en el ámbito de los acuerdos preferenciales regionales para relanzar las exportaciones. El informe indica que la región tiene un trecho importante por recorrer. En una medición conservadora, solo el 20 por ciento de los compromisos del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio negociados en la Organización Mundial del Comercio están ya vigentes en acuerdos preferenciales de ALC.

El informe incluye un reporte detallado de los indicadores del desempeño comercial reciente de los 26 países miembros prestatarios del BID, y perfiles de los acuerdos de libre comercio vigentes. El Monitor hace parte de la serie anual de informes que estudian la evolución de la integración de ALC dentro del sistema global de comercio utilizando datos sistematizados y disponibles en la base de datos INTrade.

Fuente: http://www.iadb.org/es/noticias/comunicados-de-prensa/2014-10-22/monitor-del-comercio-e-integracion-2014,10950.html

Fábricas Sincronizadas: América Latina y el Caribe en la era de las Cadenas Globales de Valor

El surgimiento de las cadenas globales de valor está permitiendo que las naciones que se vinculan a ellas se industrialicen a un ritmo mucho más acelerado que el que necesitarían desarrollando cadenas domésticas completas. Además de crear oportunidades para diversificar la producción y el comercio, la participación en estas cadenas globales permite que los países capturen algunas de las ganancias asociadas al bien manufacturado en la cadena sin tener que poseer habilidades en todas sus etapas de producción.

A pesar de estos potenciales beneficios, muy poco países en América Latina y el Caribe están aprovechando estas nuevas tendencias en la organización internacional de la producción.

Este reporte presenta inicialmente un panorama muy completo del nivel de participación de los países de la región en las cadenas globales de valor vis à vis otras regiones del mundo. Posteriormente se examinan los principales factores que subyacen a las tasas de participación observadas, para concluir con una serie de propuestas de política.

Descargue el reporte :

Fábricas Sincronizadas: América Latina y el Cariba en la era de las Cadenas Globales de Valor

 

Fuente:  http://publications.iadb.org/handle/11319/6668?locale-attribute=es&

¿Cuáles son los países más globalizados?: Indice de conectividad global 2014

Las economías europeas, lideradas por los Países Bajos, encabezan la última edición del DHL Global Connectedness Index. No obstante, los países emergentes siguen escalando posiciones en el ranking, lo que ha provocado un aumento considerable de la distancia media en las interacciones transfronterizas

La profundidad de la globalización aumentó en 2013, tras haberse estancado en 2012 como consecuencia de la crisis. Sin embargo, contra lo que podría pensarse, el nivel general de conectividad sigue siendo limitado, con un volumen de intercambios comerciales y flujos de capital todavía inferior al de antes de la crisis.

Así lo indica el Índice de conectividad global DHL 2014, elaborado por el profesor del IESE Pankaj Ghemawat y el colaborador científico Steven Altman.

Este índice mide la profundidad y la amplitud de la conectividad global y sus principales tendencias mediante el análisis de más de un millón de datos desde 2005. La última edición cubre 140 países y territorios, que en su conjunto suman el 99% del PIB mundial y el 95% de la población del planeta.

Los autores concluyen que el mundo no está tan interconectado como cabría esperar y señalan que aumentar la conectividad “podría ser una poderosa palanca para estimular el crecimiento global e incrementar el PIB mundial en billones de dólares”.

Cuatro tipos de flujos
El índice identifica doce tipos de interacciones transfronterizas, que se pueden agrupar en cuatro categorías:

1. Comerciales. Comprenden los flujos de bienes y servicios.
2. De capital. Incluyen los flujos y stocks de inversión extranjera directa (FDI) e inversión de cartera (se excluyen los capitales en deuda, por los peligros que se asocian a los altos niveles de endeudamiento internacional).
3. De información. Esta categoría incorpora los datos sobre ancho de banda y llamadas telefónicas internacionales, así como los intercambios comerciales de material impreso.
4. De personas. Mide los movimientos de personas a largo (migraciones), medio (estudiantes universitarios en el extranjero) y corto plazo (turismo).



Profundidad, amplitud y dirección
El análisis de estos flujos permite establecer la profundidad, amplitud y dirección de la globalización.

La profundidad se define por el volumen de los flujos internacionales de un país con respecto al tamaño de su economía doméstica. Tras registrar una gran caída con la crisis y cierto estancamiento posterior, la conectividad global está aumentando de nuevo, aunque a un ritmo modesto. Los territorios líderes en este aspecto son ricos y relativamente pequeños: Hong Kong, Singapur y Luxemburgo.

La amplitud estudia cuánto se asemeja la distribución de los diferentes flujos internacionales de un país a la distribución mundial del mismo tipo de flujos. Los países mejor situados en esta categoría también suelen ser ricos, pero de mayor tamaño. El podio lo ocupan Reino Unido, Estados Unidos y los Países Bajos.

La dirección distingue entre los flujos entrantes y los salientes, con el objetivo de que los responsables de llevar a cabo las políticas tengan en cuenta todas las implicaciones que conlleva.

Europa, en cabeza
Si se combinan profundidad y amplitud, los Países Bajos son los primeros de la lista en conectividad, seguidos de Irlanda y Singapur.

Y si se echa un vistazo a las tendencias regionales, Europa resulta ser la zona más interconectada del mundo, con nueve economías entre los diez primeros puestos.

El sudeste asiático, por su parte, destaca por su elevado grado de conectividad en relación con lo que podría esperarse por características como el tamaño de los países o su desarrollo económico. Los cinco territorios que más destacan en este sentido son Malasia, Vietnam, Camboya, Hong Kong y Singapur.

El avance de las economías emergentes
Es relevante el gran salto de las economías emergentes, que “están redefiniendo la conectividad global y ya son protagonistas de la mayoría de interacciones internacionales”, sostienen Ghemawat y Altman en el informe.

Por lo general, las economías avanzadas no han seguido el mismo ritmo, tal y como refleja el hecho de que la amplitud de estas economías se esté reduciendo, mientras que la de las emergentes aumenta, aunque desde niveles más bajos.

La tendencia hacia la regionalización de los intercambios comerciales, que llevaba décadas produciéndose, se ha desvanecido en los últimos tiempos: todos los flujos (comercial, de capital, de información y de personas) cubren distancias mayores en 2013 que en 2005.

Los incrementos más pronunciados en la conectividad entre 2011 y 2013 se han producido en el África subsahariana y Latinoamérica (incluyendo el Caribe), regiones a las que pertenecen ocho de los diez países que más han avanzado. La zona que cubre el Norte de África y Oriente Medio es la única donde el nivel de conectividad ha sufrido una fuerte caída.

El proteccionismo, un freno para el crecimiento
Mirando hacia el futuro, se prevé que la economía mundial crezca más rápidamente entre los años 2014 y 2019 que en las últimas tres décadas. Tomando este dato en consideración, los autores concluyen que las principales amenazas para la globalización no son los motivos puramente macroeconómicos, sino la aplicación de políticas proteccionistas.

“Aunque es frecuente que los problemas lleven a reforzar las fronteras y a parapetarse tras ellas, cuando el crecimiento se contrae es más necesario que nunca recordar el poder de la conectividad global para acelerar la recuperación”, sostienen Ghemawat y Altman.

Banco Mundial publicó el informe Doing Business 2015

https://i1.wp.com/www.worldbank.org/content/dam/Worldbank/doing-business-fy14-spanish.jpgSingapur encabeza la lista de las economías más favorables a la actividad empresarial en el mundo, mientras que cinco países de África al sur del Sahara están entre los 10 que más han mejorado, según la clasificación de Doing Business 2015 del Grupo Banco Mundial.

El duodécimo informe anual determina que las 10 economías con ambientes regulatorios más propicios para la actividad empresarial son: Singapur, (i) Nueva Zelandia, la Región Administrativa Especial de Hong Kong (China), Dinamarca, (i) la República de Corea, (i) Noruega, (i) Estados Unidos, (i) el Reino Unido, (i) Finlandia (i) y Australia.

Las 10 economías que más han mejorado desde el año anterior son: Tayikistán, (i) Benin, (i) Togo, (i) Côte d’Ivoire, (i) Senegal, (i) Trinidad y Tabago, la República Democrática del Congo, (i) Azerbaiyán, (i) Irlanda y los Emiratos Árabes Unidos.

Los países de África al sur del Sahara (i) aplicaron el mayor número de reformas regulatorias —75 de 230 en todo el mundo— mientras que la emergente región de Europa y Asia central (i) tuvo el mayor porcentaje de naciones que han mejorado. El progreso ha sido desigual en Oriente Medio y Norte de África, (i) con Siria, (i) —un país afectado por conflictos—, situado en los últimos lugares. Por su parte, Asia meridional (i) puso en práctica el menor número de reformas.

Aunque el 80 % de los países incluidos en el estudio mejoraron sus regulaciones empresariales el año pasado, solo alrededor de un tercio ascendió en la clasificación general. Sin embargo, la diferencia entre los que tuvieron mejor y peor desempeño sigue reduciéndose a medida que las naciones mejoran el clima para los negocios, dijo Rita Ramalho, gerente del proyecto Doing Business.

“Es más fácil hacer negocios este año que el año pasado, que hace dos años o que hace una década”, señaló. “Vemos que las economías situadas en las clasificaciones más bajas están implementando reformas de forma más intensa, de modo que están acercándose a las economías que han tenido mayores progresos”.

En 2005, por ejemplo, el tiempo promedio para la transferencia de propiedades en los países con peor puntuación era de 235 días y en los países mejor clasificados de 42 días, o sea una diferencia de 193 días. La brecha se ha reducido ahora a 62 días (alrededor de 90 días para los peor clasificados y menos de 40 para los mejor clasificados).

El informe mide la facilidad de hacer negocios en 189 economías sobre la base de 11 regulaciones empresariales, que incluyen: la apertura de un negocio, la obtención de crédito, la obtención de electricidad y el comercio transfronterizo. No obstante, no abarca la totalidad de las preocupaciones de las empresas, como la seguridad, la estabilidad macroeconómica o la corrupción.

La publicación de este año, “Doing Business 2015: Going Beyond Efficiency” (Más allá de la eficiencia), usa una nueva metodología y analiza nuevos datos relacionados con tres temas: la resolución de la insolvencia, la protección de los inversores minoritarios y la obtención de crédito.

Por esa razón, el informe no se puede comparar en forma directa con el del año pasado, agregó. (Las clasificaciones de 2014 han sido recalculadas en base a la nueva metodología y están disponibles en el sitio web).

“Hacer negocios depende, por lo general, de la eficiencia de las regulaciones: cuán rápido, cuán barato, cuán fácil resulta completar una transacción. Pero ahora también queremos medir la calidad” de las regulaciones, indicó.

Nuevos datos revelan que la eficiencia y la calidad regulatoria están estrechamente relacionadas. “Vemos una alta correlación entre las dos. Los países que lo hacen rápidamente y con menores costos es probable que también lo hagan bien”, señaló Ramalho.

El indicador de la resolución de la insolvencia, por ejemplo, se centraba anteriormente en la eficiencia del sistema judicial de quiebras. El informe de este año examina la fortaleza del sistema legal subyacente que rige la insolvencia y si las leyes siguen buenas prácticas. Los países con una calificación baja en este indicador a menudo tienen leyes anticuadas o carecen por completo de una legislación de insolvencia. Algunas naciones tienen buenas leyes en el papel, pero no las aplican de manera eficiente. Sin embargo, sin la existencia de un proceso de insolvencia que funcione bien, es más difícil para los empresarios conseguir financiamiento y menos probable que corran el riesgo de fracasar o aventurarse en un nuevo negocio, dijo Ramalho.

“Nadie, mirando hacia el futuro, abriría un negocio si es muy difícil cerrarlo”, agregó Ramalho. “El fracaso forma parte de la vida, por lo tanto uno quiere tener un sistema legal que claramente aborde cómo afrontar eso”.

El informe 2015 incluye, además, datos de dos ciudades en lugar de una para 11 países con más de 100 millones de habitantes: Bangladesh, (i) Brasil, (i) China, (i) India, (i) Indonesia, (i) Japón, (i) México[MIS1] , Nigeria, (i) Pakistán, (i) la Federación de Rusia (i) y  Estados Unidos. (i) En la mayoría de los casos, el estudio no encontró diferencias significativas entre las dos ciudades en términos del entorno para los negocios.

El próximo año, Doing Business mejorará la metodología, la recopilación de datos y el análisis de cinco indicadores adicionales: la obtención de permisos de construcción, la obtención de electricidad, el registro de propiedades, el pago de impuestos y el cumplimiento de los contratos.

Continúa el progreso en el entorno regulatorio de negocios en muchas economías de América Latina

El informe Doing Business 2015: más allá de la eficiencia, establece que ciertas economías de América Latina y el Caribe adoptaron medidas para eliminar los obstáculos a la actividad empresarial y robustecer las instituciones legales. Por ejemplo, tanto Costa Rica como Guatemala adoptaron un sistema electrónico para la presentación y el pago de los impuestos empresariales, ahorrándose más de 60 horas al año en el tiempo empleado en el cumplimiento de cargas tributarias. Uruguay aprobó una ley cuyo objetivo es acelerar la resolución de litigios comerciales e implementó un sistema de inspección basado en riesgos que reduce el tiempo de despacho de aduanas.

El informe revela que Colombia es la economía de la región donde es más fácil hacer negocios. Adicionalmente, Colombia ha implementado la mayor cantidad de reformas regulatorias en la región desde 2005, sumando un total de 29 reformas. Por ejemplo, en 2013/14 Colombia facilitó el acceso al crédito a través de una nueva ley que mejora el régimen de garantías mobiliarias.

Junto a Colombia en los cinco primeros lugares en facilidad de hacer negocios en América Latina se encuentran Perú, México, Chile y Puerto Rico (territorio de los Estados Unidos). Estas economías se ubican entre las de mejor desempeño a nivel mundial en varias de las áreas medidas por el informe. Por ejemplo, hace diez años, un empresario peruano habría tardado más de 33 días para registrar el traspaso de una propiedad. Ahora le tomaría sólo 6,5 días, menos tiempo que en los Estados Unidos (15 días) o Austria (20,5 días).

“Desde hace casi una década, algunas economías de América Latina han mejorado su entorno empresarial, llegando en muchos casos a niveles equiparables a las mejores prácticas globales”, dijo Augusto López-Claros, Director del grupo de Indicadores Globales, Economía del Desarrollo, del Grupo del Banco Mundial, quien aseguró además que “acelerar y ampliar este proceso ayudaría a cerrar la brecha con aquellas economías con el mejor desempeño global e impulsaría la competitividad”

Este año y por primera vez, Doing Business recopiló información para una segunda ciudad en las 11 economías con población superior a los 100 millones de habitantes. En Brasil, el informe analiza las regulaciones de negocios en São Paulo y Río de Janeiro – y en México, en la Ciudad de México y el Distrito Federal. El informe revela que las diferencias entre ciudades son más comunes en indicadores que miden las etapas, el tiempo y el costo para completar operaciones regulatorias en las cuales las agencias locales juegan un papel más importante.

Fuente: http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2014/10/28/doing-business-rankings-use-expanded-data-analysis

Estudio del BID propone una nueva generación de políticas de desarrollo para impulsar el crecimiento de América Latina y el Caribe

El trabajo ofrece un marco conceptual para ayudar a que las autoridades transformen las políticas industriales en instrumentos eficaces para aumentar la productividad

CIUDAD DE MÉXICO –Teniendo en cuenta el largo historial de políticas industriales en América Latina que, a menudo, han causado en América Latina más daños que beneficios, un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo plantea cuándo y cómo pueden intervenir los gobiernos en la economía para incrementar la productividad minimizando, al mismo tiempo, los riesgos de repetir los errores del pasado.

En Desarrollo en las Américas, la publicacióninsignia del BID, los expertos estudiaron políticas industriales implementadas en todo el mundo, tanto exitosas como fallidas, a fin de forjar un marco de análisis práctico y con visión de futuro que ayude a las autoridades a encontrar la combinación apropiada de políticas de desarrollo productivo, tomando en cuenta las realidades de cada país.

“Las políticas industriales han caído en descrédito porque han tendido a conllevar favoritismos políticos, derroche de recursos, búsqueda de rentas y corrupción”, dijo Santiago Levy, Vicepresidente de Conocimiento y Sectores del BID. “Sin embargo, creemos que toda vez que las instituciones apropiadas estén establecidas, bajo ciertas circunstancias las intervenciones públicas bien concebidas pueden ayudar a aumentar la productividad, para lo cual estamos ofreciendo un nuevo marco conceptual”.

Si bien durante el pasado decenio ha habido un considerable progreso económico y social en América Latina y el Caribe, en materia de aumento de la productividad, la región aún se encuentra a la zaga de países más prósperos, lo que explica los niveles más bajos de ingreso y bienestar. De hecho, la creación de condiciones propicias para el aumento de la productividad es uno de los principales retos de desarrollo que hoy día enfrentan las autoridades de la región.

Es sabido que los gobiernos están llamados a desempeñar un importante papel de ayudar al sector privado a tornarse más competitivo en el ámbito de la economía mundial, pero el historial de costosos fracasos en la región –desde la industria de la informática en el Brasil hasta los productores de arroz en Costa Rica– ha llevado a que la política industrial se considere un exceso del sector público.

Este innovador estudio –titulado ¿Cómo repensar el desarrollo productivo? Políticas e instituciones sólidas para la transformación económica– ayuda a las autoridades a determinar en qué condiciones es útil intervenir y, en caso de intervención, cuáles son los mejores instrumentos para llevarla a cabo.

Los gobiernos deben plantearse cuál es la falla de mercado que tratan de atender con una nueva política, qué instrumentos deben emplearse para subsanarla y, crucialmente, qué clase de instituciones se necesitan para implementar la política con éxito. Habida cuenta de las circunstancias singulares de cada economía, en lugar de estudiar e imitar las mejores prácticas, las autoridades deben escoger las políticas de mejor adecuación a las capacidades institucionales de la economía.

En el libro se manejan los mejores datos disponibles y se formula una metodología para que los gobiernos de América Latina y el Caribe puedan repensar las políticas de desarrollo productivo orientadas a la integración con cadenas de valor mundiales, generar innovación, mejorar el capital humano, fomentar la formación de empresas y promover la internacionalización, con los sectores público y privado trabajando juntos.

Los siguientes son algunos de los temas tratados en el estudio:

  • ¿Por qué un enfoque de “mejores prácticas” aplicado a las políticas de desarrollo productivo es erróneo?
  • ¿Por qué a los países asiáticos les fue mejor que a los latinoamericanos en la aplicación de políticas industriales?
  • ¿Los gobiernos deben ayudar a las empresas pequeñas y medianas?
  • ¿Cómo funcionaría una promoción exitosa de las exportaciones?
  • ¿Cómo enfrentar el problema del oportunismo (“free riding”) de quienes se benefician de los riesgos iniciales asumidos por los pioneros una vez que tienen éxito?

En el estudio abundan los estudios de casos, entre ellos:

  • El contraste entre las políticas brasileñas de apoyo a Embraer y al sector informático
  • Cómo Costa Rica generó una industria totalmente nueva en insumos médicos
  • Cómo el estado mexicano de Durango logró conquistar empresas extranjeras de autopartes
  • Por qué la intervención en los mercados del arroz rindió resultados en la Argentina pero fracasó en Costa Rica.

“Este no es un libro ideológico”, dijo José Juan Ruiz, Economista Jefe del BID. “Está basado en análisis y evidencia. Más y más, el dilema no es si se deben aplicar políticas de desarrollo productivo, sino cómo se las pone en práctica. Las políticas sólidas exigirán nuevas funciones de las agencias públicas y una participación más activa del estado en conjunto con el sector privado”.

Descargar la versión en español del libro

Fuente: http://www.iadb.org/es/noticias/comunicados-de-prensa/2014-09-18/10902.html

Informe de Competitividad Global 2014-2015

Se requieren urgentemente reformas estructurales para impulsar la competitividad y la resiliencia económica en América Latina

• El Informe de Competitividad Global 2014-2015 señala que América Latina no ha hecho avances suficientes para hacer frente a sus problemas de competitividad.
• Brasil (57.º puesto) y México (61.º puesto) han descendido en la clasificación, mientras que Chile (33.º puesto) sigue siendo el país más competitivo de América Latina. Los Estados Unidos (3.ºpuesto) suben en la clasificación por segundo año consecutivo.
• La innovación, el desarrollo de capital humano y el fortalecimiento institucional siguen desempeñando un papel decisivo a la hora de determinar cuáles son las economías más competitivas del mundo.

Ginebra, Suiza, 3 de septiembre de 2014.   El Informe de Competitividad Global 2014 – 2015 , publicado hoy, destaca que para impulsar la resiliencia económica en América Latina será necesario llevar a cabo urgentes reformas estructurales e inversiones productivas en infraestructura, competencias e innovación.Chile (33.º puesto) continua siendo el país más competitivo de la región, seguido de Panamá (48.º) y Costa Rica (51.º).

A nivel mundial, el crecimiento económico está en peligro a pesar de años de audaces políticas monetarias, ya que varios países siguen luchando por introducir las reformas estructurales necesarias para ayudar a incrementar la competitividad de sus economías y crecer.

En su evaluación anual de los factores que impulsan la productividad y prosperidad de los países, este informe señala que el mayor reto para un crecimiento mundial sostenido es la aplicación desigual de las reformas estructurales. Asimismo destaca que el talento y la innovación son dos ámbitos en los que los líderes del sector público y el sector privado deben colaborar con más eficacia para alcanzar un desarrollo económico sostenible e incluyente.

Según el Índice de Competitividad Global (GCI) del informe, los Estados Unidos incrementa su competitividad por segundo año consecutivo, subiendo dos puestos hasta el tercero, gracias a la mejora de su marco institucional y sus avances en materia de innovación. En los cinco primeros puestos, Suiza sigue encabezando la clasificación por sexto año consecutivo, Singapur se mantiene segundo, y Finlandia (4.º) y Alemania (5.º) descienden un puesto. Les sigue Japón (6.º), que asciende tres puestos, y la RAE de Hong Kong (7.º), que se mantiene estable. A continuación vienen las economías abiertas y basadas en servicios de Europa, donde los Países Bajos (8.º) mantienen su puesto y el Reino Unido (9.º) asciende un puesto. Suecia (10.º) completa la lista de las diez economías más competitivas del mundo.

Todas las economías que ocupan los primeros lugares del índice han desarrollado, accedido y utilizado los talentos de que disponen, y han efectuado inversiones que impulsan la innovación.

Estas inversiones inteligentes y selectivas han sido posibles gracias a un enfoque coordinado que se basa en una estrecha colaboración entre el sector público y el privado.

En Europa , varios países que se vieron gravemente afectados por la crisis económica, como España (35.º), Portugal (36.º) y Grecia (81.º), han hecho avances importantes para mejorar el funcionamiento de sus mercados y la asignación de sus recursos productivos. Al mismo tiempo, algunos países que continúan enfrentándose a importantes problemas de competitividad, como Francia (23.º) e Italia (49.º), al parecer aún no han emprendido plenamente este proceso. Aunque persiste la brecha entre un Norte altamente competitivo y un Sur y Este retrasados, actualmente también puede observarse una nueva perspectiva de esta brecha de competitividad en Europa, esta vez, entre los países que llevan a cabo reformas y aquellos que no lo hacen.

Algunas de las mayores economías emergentes del mundo siguen enfrentándose a dificultades a la hora de mejorar su competitividad. Arabia Saudita (24.º), Turquía (45.º), Sudáfrica (56.º), Brasil (57.º), México (61.º), India (71.º) o Nigeria (127.º) bajan puestos en la clasificación. Por el contrario, China (28.º) sube un puesto y se mantiene como la economía más competitiva entre los BRICS.

En Asia, la situación de la competitividad sigue presentando grandes contrastes. La dinámica competitiva en Asia Sudoriental es notable. Tras Singapur (2.º), los cinco mayores países de la región (ASEAN-5) –Malasia (20.º), Tailandia (31.º), Indonesia (34.º), Filipina (52.º) y Vietnam (68.º) –suben en la clasificación. De hecho, Filipinas es el país que más ha mejorado desde 2010. En contraste, los países de Asia Meridional se quedan retrasados y sólo India figura en la mitad superior de la clasificación.

Oriente Medio y África del Norte, afectada por la inestabilidad geopolítica, no representa un cuadro homogéneo. Los Emiratos Árabes Unidos (12º) ocupan el primer lugar en la región y suben siete puestos, por delante de Qatar (16º). Sus buenos resultados contrastan claramente con los de los países de África del Norte, entre los que el mejor clasificado es Marruecos (72º). La introducción de reformas estructurales, la mejora del entorno empresarial y el fortalecimiento de las capacidades de innovación para permitir que el sector privado crezca y cree empleo revisten una importancia clave para esta región.

El África Subsahariana sigue registrando altas tasas de crecimiento cercanas al 5%. Para mantener el impulso será necesario que la región avance hacia actividades más productivas y haga frente a los persistentes problemas de competitividad. Tan sólo tres economías subsaharianas, Mauricio (39. º), Sudáfrica (56. º) y Ruanda (62.º) se sitúan en la mitad superior de la clasificación. En general, los mayores retos a los que se enfrenta la región son resolver los problemas de las infraestructuras humanas y físicas que siguen siendo un obstáculo para desarrollar capacidades y reducen sus posibilidades para entrar en actividades de mayor valor añadido.

“La tensa situación geopolítica, el aumento de la desigualdad y el posible empeoramiento de las condiciones financieras aún pueden poner en peligro la vacilante recuperación, y exigen mayores reformas estructurales y asegurar un crecimiento más incluyente”, indicó Klaus Schwab, fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial”. Xavier Salai-Martin, profesor de economía de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, añadió: “Recientemente hemos visto que ha terminado el desacoplamiento entre las trayectorias de crecimiento entre las economías emergentes y los países desarrollados, que han caracterizado los años posteriores a la recesión mundial. Ahora observamos un nuevo tipo de desacoplamiento, entre los países de alto crecimiento y los de bajo crecimiento, tanto en el mundo emergente como en economías avanzadas. En este caso, la característica distintiva de las economías que son capaces de crecer rápidamente es su capacidad para lograr una mayor competitividad gracias a la adopción de reformas estructurales”.

La clasificación de competitividad del Informe de Competitividad Global se basa en el Índice de Competitividad Global (GCI), que el Foro Económico Mundial creó en 2004. El GCI define la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país, y su clasificación se calcula reuniendo datos a nivel nacional sobre 12 categorías —los pilares de la competitividad —que reflejan colectivamente una imagen exhaustiva de la competitividad de un país. Los doce pilares son: instituciones, infraestructuras, entorno macroeconómico, salud y educación primaria, educación superior y capacitación, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado laboral,
desarrollo del mercado financiero, preparación tecnológica, tamaño del mercado, sofisticación de las empresas e innovación.

Descargue el informe completo, en el que se describen 144 economías y otros aspectos en  http://wef.ch/gcr14

Un informe describe cómo será el futuro con la innovación

La evolución del modelo postindustrial generado por las nuevas tecnologías va a transformar nuestra sociedad de una manera radical. El paso de la sociedad de la producción a la de la innovación, que ha puesto en primer plano la gestión del talento, tendrá enormes repercusiones socioeconómicas en los próximos veinte años, afirma el Informe España en el mundo 2033, dirigido por Javier Solana para PWC, realizado a partir de la investigación desarrollada por Ángel Pascual Ramsay y Álvaro Imbernón, director e investigador del programa de Global Risks de Esade-Geo Center for Global Economy & Geopolitics, y que ha contado con la colaboración del equipo de Crecimiento Inteligente de PWC.

En su apartado «La innovación como base de todo», señalan que situar a ésta en el lugar central va a dar paso a una sociedad muy distinta. Aunque los investigadores no señalen esta tendencia como algo negativo (más al contrario) lo cierto es que su descripción asusta, y mucho.

El 47% de los empleos actuales están en situación de alto riesgo y probablemente desaparezcan

Según el informe, el mapa laboral, y con él, el geográfico, se concentrará en centros o polos de empresas donde concurrirán los trabajadores altamente cualificados. Estos nodos de innovación acapararán la mayor parte del crecimiento económico, actuando como catalizadores de desarrollo, y se situarán en las áreas urbanas de los grandes mercados. En ese contexto, y aunque la innovación disruptiva de alto contenido tecnológico pueda aglutinarse en países como Israel, Singapur, Suecia o Finlandia, serán las principales ciudades económicas del planeta las que atraigan la mayor parte del crecimiento.

Los que piensan y los que sirven

Estas zonas captarán también a ese pequeño porcentaje de la mano de obra que genere mucho valor añadido, y a su alrededor florecerá un potenciado mercado de servicios culturales, gastronómicos y deportivos orientados a satisfacer las necesidades de esta clase innovadora. El resto, como señala Richard Florida, que será la mayor parte de la fuerza laboral, tendrá que dedicarse a la parte menos llamativa del sector servicios, asegurándose de que esta clase creativa pueda centrarse en realizar correctamente su trabajo mientras los demás realizan las tareas menores.

Los puestos intermedios lo tendrán muy difícil

Esta nueva estructura, además de a los trabajadores de la producción, que desaparecerán de los países desarrollados, también podrá borrar del mapa a los estratos intermedios, que lo van a pasar muy mal en los nuevos tiempos. Según señala el informe, las nuevas tecnologías de fabricación y automatización como la robótica o la impresión 3-D revolucionarán los patrones laborales, lo que afectará especialmente a los trabajadores semicualificados.

La mano de obra será sustituida por las nuevas tecnologías

Muchos analistas creen que este proceso tendrá mayores dimensiones de las esperadas, y que las nuevas tecnologías van a causar un cambio estructural de grandes proporciones. Según el  informe The future of employment, realizado por los profesores de la Universidad de Oxford Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne, el 47% del empleo total está en situación de alto riesto, “ya que muchas de sus ocupaciones son susceptibles de ser automatizadas en una o dos décadas”.  En una primera fase, la mayoría de los trabajadores del sector del transporte y de la logística, así como los administrativos y, en general, todos los relacionados con la oficina, y los vinculados a los procesos de fabricación y producción, “son susceptibles de ser sustituidos por el capital informático”.

El sector profesional de alto valor añadido tampoco se librará de estos procesos y está sufriendo ya, y de manera sensible, los embates de la informatización. Incluso sectores en teoría poco susceptibles de ser reemplazados por máquinas, como los diseñadores de chips de ordenador, los asesores fiscales o los arquitectos están viéndose afectados por los programas de software.

No es descartable que un subconjunto significativo de trabajadores sufra una degradación de la calidad de sus empleos y su remuneraciónEl informe de PWC señala que otros sectores profesionales se verán afectados por la mejora de procesos, como la generalización de la prefabricación en el caso de la construcción, donde las tecnologías de additive manufacturing –que permiten fabricar productos capa por capa, en lugar del proceso habitual de hacerlo a partir de la sustracción de material de una gran pieza– pueden ser fundamentales. Además, el perfeccionamiento de los bots –programas informáticos que imitan el comportamiento humano y son capaces de ejecutar tareas automatizadas a altísimas velocidades–, podrá reducir sustancialmente la mano de obra en varios sectores.

Las posibilidades de la automatización cambiarán seguro el mundo del trabajo y la única duda es si nos conducirá a un desajuste laboral estructural. Según apunta el informe, no es descartable que un subconjunto significativo de trabajadores sufra una degradación de la calidad de sus empleos y de su remuneración. Si en el pasado el cambio tecnológico no se tradujo en un paro masivo gracias a la creación de nuevas profesiones que respondían a nuevas necesidades, no parece que en este caso el progreso vaya a ser positivo para la igualdad de ingresos o para las condiciones laborales de la mayoría de la población. De hecho, concluye el estudio, el cambio probablemente exacerbará las desigualdades salariales y perjudicará fundamentalmente a los trabajadores semicualificados.

Nuevo paradigma: el ganador se lo lleva todo

Según el informe, cada vez más sectores económicos tenderán a asemejarse a mercados globalizados como el musical, con un número reducido de artistas acaparando la mayor parte de los ingresos mientras el resto lucha por sobrevivir. Habrá opciones reducidas para que quienes se centren en la hiperespecialización –buscando el valor añadido–, o en las economías de escala –para reducir precios–.

Adiós a las pymes

Como durante los cinco últimos años el valor de las 100 mayores empresas por cotización bursátil ha aumentado un 45%, alcanzando los 14,32 billones de dólares, el informe asegura que es muy probable que los países con mayor número de pymes tengan más problemas para competir en este mercado. Ese contexto obligará a los gobiernos de los países desarrollados a fomentar empresas de gran tamaño, por lo que, aseguran, los recursos que ahora destinan a las pymes preferirán emplearlos en apoyar la creación de grandes compañías. Las únicas pymes que tendrán opciones serán las de base tecnológica, las especializadas en servicios a grandes conglomerados y las que ocupen un nicho muy específico siguiendo el modelo de long tail.

Los salarios seguirán bajando

La competencia de los mercados emergentes y el desarrollo tecnológico son las teóricas causas, asegura el informe, de que la remuneración de los asalariados como porcentaje de la renta nacional en los países desarrollados haya ido perdiendo peso hasta situarse en mínimos históricos. Y eso es también lo que nos espera en el futuro: los sueldos seguirán bajando en la mayoría de los empleos, al mismo tiempo que el aumento de productividad no terminará por materializarse en subidas salariales en la mayoría de los empleos.

Adiós a las clases medias occidentales

Mientras que las clases medias de los países desarrollados continuarán su declive, ya que sus ingresos y expectactivas laborales están retrocediendo, y las nuevas clases medias de llos países emergentes, como China e India, siguen en ascenso gracias al proceso de globalización, el sector definitivamente ganador de esta época ha sido ese 2% de la población que se ha hecho más rico, en el que quedan incluidos los multimillonarios de EEUU, Reino Unido, Japón, Francia y Alemania y los de países emergentes como Rusia, China, Brasil o Sudáfrica, que acaparan ya la mitad de la riqueza mundial. En las economías más desarrolladas, avisa el informe, también es posible leer este fenómeno en clave generacional. Según Naciones Unidas, los mayores de 50 años acumulan más de la mitad de los ingresos disponibles en EEUU, Japón y la Eurozona.

Estado del bienestar, poco

Como los próximos años Occidente va a destinar el dinero de sus ciudadanos a pagar la deuda y a afrontar el envejecimiento de la población, el informe asegura que el papel redistributivo del Estado va a quedar atenuado, lo que podría relanzar conflictos sociales. Asimismo, es posible que, como afirma un número creciente de economistas, la desigualdad perjudique el crecimiento económico y haga menos estables las expansiones económicas. También perjudicará el crecimiento a largo plazo la incapacidad del Estado y de la sociedad civil para proporcionar educación de calidad a los menos afortunados. Como muestra, la brecha entre los resultados escolares de ricos y pobres en EEUU, que ha crecido más de un 30%. En Asia, el incipiente Estado del bienestar se desarrollará progresivamente aunque en una escala muy inferior al europeo, mientras que en América Latina seguirá siendo objeto de debate político.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-04-28/un-informe-describe-el-pavoroso-futuro-al-que-nos-aboca-la-innovacion_121278/