Acelerando la Innovación en Latinoamérica

  • ¿Por qué en Latam aún no hemos alcanzado el pick en innovación?
  • Una mirada crítica a la innovación en Latam.

Marina Teixeira, business developer, Innspiral MovesPor Marina Teixeira, business developer, Innspiral Moves y Daniel Sanhueza, gerente comercial, Club de Innovación
Santiago, Chile. 12 octubre, 2012. Desde el inicio de la crisis económica del 2008 el mundo mira atento hacia Latinoamérica, no como una región emergente o en desarrollo sino un lugar donde surgen importantes oportunidades de negocios y de crecimiento económico que cada día representa futuro, sin embargo, cuando revisamos los indicadores globales de innovación, seguimos como una región poco innovadora (solo superamos a África). Esto nos lleva a hacernos al menos algunas preguntas: ¿Por qué aún no logramos alcanzar un buen nivel de desarrollo en innovación? ¿Cómo podemos llevar a Chile y a los distintos países de nuestro continente a acelerar sus procesos de innovar sistemáticamente?

Pareciera ser que Cultura organizacional, emprendimiento, legislación y academia son factores relevantes, cuatro patas de la mesa que acelerará la innovación en Latinoamérica. Analicemos un poco el escenario actual.

Chile es el país de Latinoamérica que se encuentra entre los Top 40 del Global Innovation Index 2012, mientras que Perú se encuentra en la posición 75 a nivel mundial y en 7º en nuestra región. Además, solo tres países de Latinoamérica se posicionan entre los 60 más innovadores: Chile, Brasil y Costa Rica. Estos datos solo refuerzan la pregunta anterior: ¿Por qué aún no estamos bien posicionados como países innovadores? ¿Qué pasos ya hemos dado y qué otros nos falta por dar?

Mi experiencia reciente en Chile y en Perú, dos de los principales países de Latinoamérica, me ayudaron a entender el contexto económico y social que nos imposibilita de crecer a un ritmo más rápido en innovación y emprendimiento.

Perú y Chile son países vecinos, con buena relación comercial y cuentan con empresas muy similares, sean estas chilenas o peruanas, sin embargo, son muy diferentes no solo culturalmente, sino que también en la manera de hacer negocios.

La primera diferencia está en el idioma. Sí, ambos hablan español, pero el español formal y jerárquico de Perú es muy distinto al español informal que predomina en Chile. Independiente del nivel socio económico, todos hablan un español impecable, y el uso del pronombre “usted” es muy común.

Detengámonos un poco en el pronombre “usted” ¿Por qué en inglés éste no se ocupa? Según varias estudiosos de la innovación, ésta requiere de una cultura organizacional más horizontal que vertical, donde las distintas capacidades de cada uno de los involucrados en los procesos de creatividad, intraemprendimiento e innovación puedan explotar su potencial. No podemos olvidar que hasta hace 5 años atrás, o quizás menos, era muy común mantener ese tipo de formalidad en las oficinas en Chile. Tampoco quiere decir que nuestro país tenga resuelto el tema cultural, sino ilustrar que hemos iniciado un proceso de transición.

Otra diferencia importante está en el ambiente de trabajo. En Chile, muchas empresas ya se dieron cuenta que es necesario ser intensivo en capital humano para innovar. Desarrollar competencias, formar equipos, trabajar de forma colaborativa son algunas de sus principales preocupaciones para lograr resultados exitosos y disruptivos dentro y fuera de la empresa. Al mirar la realidad peruana, siento que las empresas aún están en la etapa de optimización de procesos, adquiriendo tecnología de punta y más enfocados en el qué hacer diario que en el largo plazo, las personas y su ambiente de trabajo.

Bajo esta perspectiva, pareciera ser que dentro del camino que están siguiendo los países latinoamericanos en innovación se requiere de una condición de base: haber pasado por un foco hacia la optimización, la mejora continua y la calidad total.

Daniel Sanhueza, gerente comercial, Club de InnovaciónLa innovación tiene cabida cuando, luego de un proceso de profesionalización y profundización de los distintos core business de las empresas y del país, existe el espacio, los recursos y el interés por preguntarse ¿Y ahora qué? Ya llegamos a un punto de optimización donde la competencia empieza a centrarse en el precio, se canibalizan los negocios y aparecen nuevos actores locales e internacionales (competencia global), surgidos de la expansión de grandes corporaciones o del mundo del emprendimiento, capaces de destruir grandes imperios económicos y conglomerados. Blockbuster y Netflix es solo un ejemplo, empresas como Amazon pronto llegarán a Latinoamérica y la industria del retail no quedará indiferente. Eso nos plantea una nueva pregunta ¿Es suficiente con que solamente el mundo empresarial se focalice en la innovación? ¿Qué pasa con el sector público, la academia y otros actores?

En Perú me llamó la atención la ausencia de instituciones públicas y privadas que fomenten la innovación y el emprendimiento. Dado que había recién salido de Chile para vivir en este país, el impacto fue grande. Estaba acostumbrada a estar en Santiago, donde se ha ido construyendo un ambiente propicio para el desarrollo del emprendimiento innovador, mientras que en Lima esto aún no ocurre. Están recién empezando con el tema, pero aún faltan inversiones significativas y algunos años de trabajo para llegar al mismo nivel de Chile.

La creación de StartUp Chile, el trabajo de InnovaChile, la modificación a la nueva ley de I+D y una serie de otras iniciativas, público, privadas y del mundo de la educación dan cuenta del interés en Chile por la innovación como una pieza fundamental del camino al desarrollo y la creación de oportunidades. Todas o casi todas las universidades cuentan con departamentos de innovación, las empresas han comenzado a medir, se premia el emprendimiento innovador en instancias como Avonni, etc. De más está decir que por algo el 2013 se ha definido como el año de la innovación y el emprendimiento en Chile.

En resumen, esta experiencia me mostró que hay una explicación para el hecho de que los países latinoamericanos no sean tan innovadores. En realidad, no es que no somos innovadores, sino que la mayoría de los países están en una fase anterior a la innovación y el emprendimiento. Están más enfocados en la optimización de la tecnología que en las personas, y la sociedad más jerárquica tampoco permite crear un ambiente que facilite la colaboración y la creatividad. De la misma forma que existen fases que un país tiene que pasar para ser considerado desarrollado, también existen fases para que este sea considerado innovador. Y la mayoría de los países de Latinoamérica aún se encuentran en la fase anterior:

Fases de innovación en los países de Latinoamérica
Sin embargo, es importante resaltar que los países sí están innovando, pero a un nivel nacional y local, no de forma sistemática. La encuesta InnovaLatino 2010 muestra que 49% de las empresas manufactureras de Latinoamérica crearon nuevos productos para el mercado nacional y 33% crearon nuevos procesos internos. La innovación está ocurriendo en nuestra región, pero no lo suficiente para destacarse a nivel mundial.

Las empresas y gobiernos deberían aprovechar el momento económico favorable para Latinoamérica para fomentar un crecimiento más rápido en innovación y emprendimiento. Aseguro que lograríamos resultados concretos que nos ayudarían a posicionar nuestra región a nivel mundial.

Fuente: http://www.infoweek.biz/la/2012/10/acelerando-la-innovacion/

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