Cómo fijar objetivos de innovación

De acuerdo a una encuesta exclusiva realizada entre los suscriptores de Innolandia.es, el proceso más importante en la gestión de la innovación es la fijación de objetivos de innovación. Aunque en mi opinión, contar con un gran proceso de gestión de las ideas es imprescindible (una estrategia sin acción no sirve de nada, según dice Jack Welch) y de ello hemos hablado en otros posts, también es cierto que es fundamental tener claro hacia dónde vamos y sobre todo, qué queremos conseguir cuando nos planteamos una estrategia de innovación.

El problema a solucionar

Cuando una organización se plantea  comenzar una estrategia de innovación de verdad, es porque tiene un problema. Yo identifico dos fundamentales:

– O queremos mejorar las ventas presentes y futuras (problema de ingresos)

– O queremos mejorar la rentabilidad de la empresa presente y futura (problemas de costes)

Analizando las causas básicas del problema, seguro que podemos encontrar miles de causas y razonamientos para convencer a la dirección o a la organización. Podemos querer defendernos de la competencia, responder a un cambio en el mercado, mejorar la relación con los clientes, etc….

Pero en el fondo, podemos resumir en estas dos metacategorías. Y si cogemos el diagrama del Business Model Canvas, iremos bastante acertados: todo el modelo de negocio acaba concluyendo en las vías de ingreso y la estructura de costes, que aparecen en la parte inferior.

Por tanto, lo primero que debe hacer cualquier organización que quiera innovar en serio es identificar qué problema quiere solucionar y el plazo de tiempo que tiene para hacerlo.

Problemas muy urgentes (tensiones de tesorería, problemas de deuda, etc…) no son muy abordables con estrategias profundas de innovación, que requieren tiempo para ponerlas y marcha y dar resultados.

Cómo definir los objetivos de innovación

Cuando trabajaba con las metodologías de innovación de Procter&Gamble, uno de los mantras que aparecía en cualquier documento era que cualquier proyecto debía tener definidos unos OBJETIVOS COMERCIALES. Es decir, cómo va a contribuir este proyecto a mejorar los resultados clave (ventas, beneficios y cuota de mercado) de la organización. Por ejemplo, si el problema a solucionar son  los ingresos privados de un centro del conocimiento (Universidad o centro tecnológico), algunos objetivos interesantes podrían ser:

– Conseguir que el 30% de los ingresos provengan de nuevos servicios. Plazo: 12 meses

– Aumentar la cuota de mercado respecto a centros similares en 5 puntos. Plazo: 12 meses

En el caso de lo que yo llamo “proyectos de optimización” (los que ayudan a mejorar la eficiencia de la organización trabajando sobre la línea de costes), el objetivo comercial debería definirse en términos de ahorros de coste, por ejemplo, horas necesarias para realizar un servicio. Planteamos ahora otro ejemplo: cómo mejorar la eficiencia de un despacho profesional. Algunos ejemplos de objetivos específicos serían:

– Mejorar el tiempo dedicado al proceso X en un 20%

– Reducir el consumo de material en un Y%

Es fundamental que los objetivo de innovación este acordado por los miembros del equipo (si los hay) y por el resto de stakeholders involucrados, especialmente la alta dirección. Hablo de stakeholders porque es crítico que la organización conozca cuáles son los objetivos de innovación, como estrategia para reducir la resistencia al cambio.

Características de los objetivos

Un objetivo correctamente definido cumple con el acrónimo C-R-E-M-A:

Con fecha de cumplimiento

Realistas: que tengan en cuenta los recursos disponibles para lograrlos

Específicos: que especifiquen claramente qué se pretende conseguir y facilite el diseño de estrategias para ello

Medible: que cuenten con indicadores específicos que permiten medir si se cumple o no el objetivo

Alcanzable: debe generar motivación en la organización para conseguirlo

Si tuviera que resumir, simplemente utilizaría tres objetivos de innovación, adaptables a cada caso:

1) Conseguir que el X% de mis ingresos provengan de servicios nuevos

2) Aumentar la cuota de mercado en un Y%, gracias a los nuevos servicios

3) Aumentar la rentabilidad unitaria de los servicios en un Z%

Además de esta metodología clásica de definición de los objetivos, yo añadiría tres claves que he aprendido con la experiencia:

1) Consigue el respaldo explícito de los objetivos por parte de la dirección. Si no hay apoyo (y por tanto recursos) no hay nada que hacer.

2) Mantén siempre los objetivos en mente. Yo tengo mis objetivos pegados en la pared detrás del ordenador, siempre a la vista. Porque es muy fácil despistarse y perderse con el día a día.

3) Trata los problemas con los objetivos como un problema grave. Si tenemos desviaciones con los objetivos debemos centrarnos rápidamente en atajarlas, porque si no no podremos solucionar el problema que nos ha encomendado la empresa.

Los indicadores de proceso

Aunque este apartado merece un post completo, sí que comentaré que una vez definidos los objetivos a conseguir con la estrategia de innovación y que solucionan el problema o reto con el que se encuentra la organización, es conveniente contar con indicadores de control de los procesos que hayamos puesto en marcha.

Gracias a esos indicadores parciales, podremos tomar medidas correctivas a tiempo, antes de que el problema se complique. Por ejemplo, si el proceso de gestión de ideas se bloquea y las ideas no avanzan, lo identificaremos a tiempo para tomar medidas correctivas. Una herramienta muy interesante para este trabajo es el software “IbO”, que utilizo y con el que practicaremos en el Innolandia Summer Camp.

Caso práctico: Mejora de los ingresos por transferencia tecnológica

Actualmente estoy trabajando con un par de clientes que son centros generadores de conocimiento, que se enfrentan al problema de generar más ingresos por transferencia tecnológica a empresas privadas.

Cuando diagnosticamos el problema y la situación del grupo con el que trabajamos el modelo piloto (mercado en crecimiento pero de difícil acceso),  vimos la situación clara: no es un problema de costes sino de ingresos. Así que nos planteamos un objetivo directo: conseguir que el 50% de los ingresos de este año vengan a través de nuevos servicios específicos para empresas.

Para conseguir ese objetivo, definimos una estrategia para lanzar dos líneas de negocio nuevas: grandes proyectos para grandes clientes y pequeños paquetes para emprendedores, que se unían a la cartera ya disponible por la organización.

Actualmente estamos en la fase de definición de los indicadores en los procesos del ciclo de la innovación.

Reflexiones Finales.

A la hora de definir los objetivos de innovación, cualquier organización podría seguir este orden:

1) Identificar el problema a resolver: ingresos o costes

2) Definir los objetivos en términos de OBJETIVOS COMERCIALES (aportación al negocio)

3) Asegurar que los objetivos son “C-R-E-M-A”

4) Definir cómo vamos a cumplir los objetivos: iniciativas y proyectos

5) Definir indicadores intermedios sobre los procesos de innovación

6) Agrupar todos los indicadores en un cuadro de mando, para hacer seguimiento
efectivo.

¿Tienes definidos los objetivos de innovación en tu organización?

Fuente: http://innolandia.es/como-fijar-objetivos-de-innovacion/?goback=.gde_1881474_member_123624715

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