De inventos y modelos de negocio

Columna de Tadashi Takaoka donde analiza la importancia de tener más inventores en el país, y que además entrenen a las nuevas generaciones.

Este post tiene un contexto especial, pues es un mini prólogo de un libro que es un hito en Chile. Un libro que recopilará a inventores anónimos que trabajan día a día cerca nuestro, con proyectos que sorprenden a cualquiera, pero que muchas veces no ven la luz por falta de oportunidades.

Este libro no está dirigido sólo a ellos, sino que a cualquiera que sueña con crear…

Yo sólo soy un pequeño invitado de un proyecto más grande. El líder de esta iniciativa esMauricio Gallardo, inventor de tomo y lomo, quién reclutó a un grupo de inventores locales (entre los que podemos contar al creador de la cápsula con la que rescataron a los famosos 33 mineros), y logró el apoyo del gobierno para este proyecto.

Pronto tendrán más novedades al respecto, pero por ahora, quiero compartir con ustedes la breve reflexión acerca de los inventores y los modelos de negocio:

Inventos y modelos de negocio. Dos mundos que muchas veces parecen independientes. Como si un inventor no tuviese la capacidad de ver la oportunidad comercial de su creación. Como si el fin último de un invento fuese sólo nacer.

¿Qué es un modelo de negocio?

Es lo que mantiene vivo y en movimiento a un invento. En realidad, es lo  que mantiene vivo y en movimiento a cualquier idea creativa. Cada invento viene a resolver un problema o necesidad  (o a mejorar la actual solución), presentando una propuesta de valor única en su especie. Sin embargo, si esa propuesta de valor no llega a manos de quién la necesita, entonces no tiene sentido su existencia. Es como la vieja pregunta filosófica ¿Si un árbol cae en el bosque y nadie está ahí para escucharlo, hace ruido?. En este mismo sentido, si creamos un gran invento, de gran valor a nuestro parecer, ¿sirve de algo si nadie lo usa y no lo puedo replicar en el tiempo?

Un modelo de negocio es la estructura que potencia a cualquier idea creativa. Son una serie de definiciones sobre el qué es lo que resuelve la idea, cómo funciona, a quién está dirigido y cómo se sostendrá a través del tiempo. Es lo que le da la sustancia para perdurar y crecer.

¿Cómo se aplica un modelo de negocios?

Lejos el más reconocido y utilizado es el modelo de negocios de Alexander Osterwalder, el cual presentó en su libro “Business Model Generation”. Un invento es una solución en sí misma, pero aún se deben resolver un montón de variables. La metodología de modelo de negocios permite dar respuesta a estas dudas y organizar de forma estructurada el cómo haremos que nuestro invento alcance su mayor potencial resolviendo cuatro simples preguntas: Qué, quién, cómo y cuánto.

“Qué” se refiere a la propuesta de valor. Qué es lo que entrega realmente mi invento. Es un gran ejercicio el pensar en la propuesta de valor de lo que creamos, pues podemos encontrarnos con que no es tan obvio como parece. ¿Qué pasaría si hubiesen presentado el primer auto de la historia como un caballo más rápido? ¿Se habría masificado tanto como lo hizo? ¿Podrían haber cobrado el monto que cobran por su uso? Es un ejercicio básico para cualquier inventor el conectar su creación con las necesidades de la sociedad a la que pertenece. ¿Cuál es la importancia de un inventor que crea algo que nadie necesita?

“Quién” es la definición de la persona a quién le mejoramos la vida con el invento que creamos. No es solamente la definición demográfica o sociológica de quién será el usuario (y que no necesariamente es el cliente), sino que es entender cómo mi producto se conecta con sus necesidades y emociones. Requiere un conocimiento no menor de aquellos a quienes ayudaremos, pues es muy difícil tratar de cubrir las necesidades de alguien con quién no hemos interactuado. La imagen del científico loco encerrado en su taller debe dar paso a aquel creador en contacto con la sociedad, más humano, capaz de plasmar emociones en sus diseños. Ningún objeto es valioso por sí mismo. Sólo lo es cuando otro ser humano logra verse representado en él.

“Cómo”  tiene que ver con la forma en que articularemos la entrega de nuestra propuesta de valor al usuario que definimos. En la época actual, ningún mortal es capaz de hacer todo por sí solo, por lo que es clave para un inventor el definir a quiénes necesita en este camino  y quién hará qué. Un inventor es un soñador, y como tal debe ser capaz de invitar a otros a su sueño. Debe ser capaz de seducir a aquellos que necesita para convertir al espacio que lo rodea en un mundo mejor.

Y finalmente el “Cuánto”. No nos engañemos. Por muy positivo para la humanidad que sea nuestro invento, necesitamos más recursos. Es más, mientras más grande nuestro sueño, probablemente mayor inversión necesite. No podemos ir por la vida esperando que un benefactor misterioso financie nuestro proyecto. Tampoco podemos volvernos mercenarios que no muevan un pelo si no hay dinero de por medio. Ni siquiera tiene relación con el lucro. Es un tema de supervivencia. Debemos encontrar el equilibrio y aprender a negociar, y una gran parte de esto es entender claramente qué y cuántos recursos necesitamos, y definir también quiénes son los idóneos para financiar el proyecto. ¿Serán los mismos usuarios? ¿Será el estado porque les atañe directamente nuestra creación?. Sólo así podremos asegurarnos que nuestro invento, nuestro sueño, siga respirando y creciendo. Un invento sin modelo de negocios está destinado a morir.

Puede que les asalte una última pregunta. ¿Cuál es el sentido de agregar un mini capítulo de este tema en un libro ligado a inventores? Cuando me invitaron a formar parte de este documento me hice la misma pregunta. Y creo tener una respuesta muy personal. Este libro es un homenaje para los inventores anónimos que conviven con nosotros, aquellos que luchan por mostrar que sus creaciones pueden mejorar la vida de muchos. He compartido con ellos y no tienen mayores ambiciones que continuar creando. Incluso, puede que la sola idea de convertir en algo comercial su invento sea un insulto a la “pureza” propia que le quieren dar a su trabajo de inventor. Quieren ser creadores, no vendedores.

Pero por otra parte, este libro es también una invitación. Una inspiración para aquellos que quieren plasmar sus ideas en el mundo físico. Es la necesidad de decirle a otros inventores en potencia que no están solos, que ya existe un camino, inmaduro a nivel país tal vez, pero que es atractivo. Y este capítulo es una muy breve y superficial forma de expresarles que aquellos como yo, que no somos inventores por naturaleza, los necesitamos. Pero no los necesitamos en “chispazos”  de creatividad, divagando y sobreviviendo. Los necesitamos fuertes, creciendo, compartiendo, construyéndose en largo plazo, creciendo no sólo en cantidad de inventos, sino que en calidad y conocimiento. La única forma de mejorar es errando y acumulando experiencia, y la única forma de acumular experiencia es persistiendo en el tiempo. No se puede persistir sin recursos, y esta es mi forma de decirles que los modelos de negocio pueden ser una respuesta para esto.

Necesitamos más inventores en Chile, pero necesitamos que esos inventores, en 30 años más, sigan siendo inventores y entrenen a las nuevas generaciones. Todos los chilenos necesitamos que tú que estás leyendo sigas existiendo como inventor.

Fuente: http://www.innovacion.gob.cl/columna/de-inventos-y-modelos-de-negocio/

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: