Transformando la empresa: la innovación es rentable

El crecimiento sostenible en un sector maduro no puede proceder del business as usual. Por eso las empresas parecen preocuparse cada vez más por la innovación. Un estudio de Accenture junto con The Economist Intelligence Unit mostraba que un 62% de las empresas consideraba que su estrategia dependía en gran medida de la innovación, pero pocas consideraban efectiva su actividad innovadora.

Los directivos deben desarrollar una cultura en la que los empleados sientan que forman parte de una organización dinámica, que fomenta la innovación. Compañías como Apple, Toyota o Google han creado esta cultura y todas comparten algo en común: los medios para fomentar la innovación, así como el compromiso para ello, han surgido desde lo más alto de la dirección. Avances, cambios incrementales, nuevos productos, nuevos servicios e incluso formas radicalmente distintas de hacer negocios surgen desde cualquier parte de estas compañías innovadoras. Pero lo que realmente las define es la regularidad. Si existe cultura innovadora, las innovaciones surgen de forma continuada. Por ello, Accenture involucra a todos sus empleados en la innovación a través de la iniciativa «bottom up» del programa InnovAcción (Innovación + Acción). Hasta ahora se han generado más de 2.000 ideas que han pasado a enriquecer la oferta de servicios y la operación interna de Accenture.

La creatividad y la inspiración tienen que estar presentes en el proceso de innovación, pero éstas son capacidades innatas del ser humano. Por este motivo, la innovación empresarial consiste en hacer aflorar y recoger las ideas que surgen en la organización, profundizar en ellas y poner en práctica aquéllas que sean viables. Sin embargo, diversas barreras pueden frenar la implantación de este proceso de innovación, como la mentalidad inherente en la mayoría de las grandes organizaciones, el proceso de asignación de recursos o la falta de atención a las ideas que se generan en la compañía. Las ideas no deben limitarse a la propia organización. Toyota colabora estrechamente con sus proveedores y Starbucks cosecha ideas de sus clientes a través del portal MyStarbucksIdea. Por su parte, Accenture cuenta con su Programa InnovAcción (Innovación + Acción), que pretende crear un ecosistema de innovación en el que participen grandes empresas como Accenture, start-ups, individuos, universidades e instituciones públicas. Se trata del concepto de innovación abierta u open innovation.

La empresa innovadora entiende que no es prudente apostar todos los ahorros en una única inversión. Whirlpool, por ejemplo, decidió realizar una fuerte apuesta por la innovación haciendo cientos de pequeñas apuestas. Se trataba de hacer pequeñas apuestas para ganar a lo grande. Invirtió 20 millones de dólares en cuatrocientos pequeños proyectos de 25.000 dólares cada uno. Algunas de estas ideas fallaron, pero en conjunto fue una apuesta ganadora. El resultado de estos proyectos aporta ahora 1.000 millones al año. Aceptar la innovación es aceptar el riesgo de que los proyectos fallen, pero no considerarlo un fracaso. Los empleados aprenden durante el proceso y, aunque eso no tenga reflejo en las ventas, el capital humano aumenta y la organización está mejor preparada para la siguiente ocasión.

Fragmento del capítulo 3 de la Publicación “El arte de Innovar y emprender” sobre las piezas del puzle de la innovación.

Fuente:  http://blog.bankinter.com/2011/09/07/transformando-la-empresa-la-innovacion-es-rentable/

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