El conocimiento no se gestiona: 8 Estrategias para su producción y uso colaborativo

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Por Juan Freire

 Este año he participado en algunos proyectos y conferencias en que, de un modo u otro, el objetivo era la “gestión del conocimiento” en entornos digitales. En ese contexto, las preguntas claves que se plantean se centran en el papel que juegan las organizaciones, la estrategia para el desarrollo de plataformas digitales, las relaciones entre el conocimiento y las comunidades que lo producen y/o gestionan, y la función de la figura emergente de curador / comisario de contenidos / digital.

 Las notas que siguen recopilan algunas ideas que he manejado en este tiempo y se podrían resumir en una conclusión aparentemente negativa (“el conocimiento no se gestiona“) pero que nos puede proporcionar claves para desarrollar estrategias efectivas para facilitar la producción y uso de conocimiento por comunidades de práctica de todo tipo.

 1. Impacto de la tecnología y la cultura digital en la producción y comunicación de conocimiento

 – Las nuevas prácticas y valores (cultura) que emergen asociadas a la tecnología digital han modificado radicalmente la forma en que nos organizamos y desarrollamos proyectos, y por tanto los modelos de producción y comunicación de información y conocimiento.

 – No gestionamos directamente la producción de conocimiento. Gestionamos contenidos (objetos digitales) y comunidades (relaciones; redes sociales) y es su interacción la que produce conocimiento (y nuevos contenidos).

 2. Las organizaciones como plataformas para la innovación abierta

 – Las organizaciones formales (empresas, instituciones) o informales (redes, comunidades) son los entornos en los que se producen y gestionan contenidos. En un entorno digital las organizaciones formales se convierten en plataformas abiertas que proporcionan recursos, infraestructuras, y un contexto que facilita el desarrollo de proyectos por los usuarios. Muchas comunidades son también capaces de generar de forma autónoma recursos, infraestructuras y contextos.

 – Por tanto, una organización diseña, facilita, se inserta y gestiona redes y comunidades tanto internas como con participación de agentes externos. Son las redes y las comunidades las que producen conocimiento.

 3. Producción y agregación de contenidos

 – En el ecosistema digital los contenidos pueden ser identificados, y reducidos a, objetos digitales: cualquier unidad mínima de información con un localizador único y susceptible de ser reutilizada y remezclada con otros contenidos.

 – En un entorno de abundancia extrema de contenidos no tiene sentido reducir las funciones de las organizaciones a la producción de contenidos “originales”. Una organización produce de forma interna contenidos digitales, pero también debe tener como misión la identificación, filtrado y agregación de contenidos externos. Estos contenidos no necesitan ser incorporados a las plataformas propias, pueden ser utilizados de forma efectiva simplemente mediante su enlace.

 – Cada organización (formal o informal) genera su propio ecosistema digital con contenidos propios y producidos por terceros. La tipología de estos contenidos es enormemente diversa: textos, audiovisuales, bases de datos, mapas, visualizaciones, artículos de medios, artículos académicos …

 – La gestión de este ecosistema requiere el desarrollo de herramientas que proporcionen al usuario capacidades (y autonomía) de búsqueda y de navegación. Esta funcionalidad se logra mediante la combinación de dos tipos de herramientas y acciones: etiquetado y buscadores.

 – En el caso de los buscadores existen hoy en día numerosas alternativas que permiten diseñar e implementar buscadores especializados para funciones concretas o centrados en bases de contenidos específicos a partir de herramientas ya disponibles (bien software de código abierto bien servicios con APIs abiertas).

 – La “producción” de nuevo conocimiento en plataformas en realidad siempre implica la reutilización y remezcla de otros contenidos. Este proceso opera en tres fases: identificación de conjuntos de objetos digitales relevantes, identificación y visualización de las relaciones entre los objetos, y análisis crítico.

 4. Taxonomía y ontología

 Una base de contenidos digitales (propios y de terceros) requiere de su “semantización” para poder ser navegable y buscable por cualquier usuario de forma efectiva. Este proceso sucede en continuo y de forma recursiva, pero podemos ordenarlo en cuatro fases:

 1.diseño de una ontología (básicamente un mapa de conceptos que explican las temáticas de la base de contenidos)

2.diseño de una taxonomía (un catálogo de etiquetas clasificadas dentro de las categorías identificadas por la ontología)

3.etiquetado de contenidos, un proceso continuo que se desarrolla al tiempo que se producen y agregan nuevos contenidos al sistema

4.revisión periódica de la ontología y su taxonomía asociada

 5. Las nuevas “búsquedas”: las redes sociales

 – La emergencia y popularización de los servicios y herramientas de redes sociales han modificado la forma en la que accedemos a la información. Una red social es un ensamblaje de algoritmos y relaciones basadas en la reputación (que un usuario le otorga a sus referentes al agregarlos a su red) que permite a cada usuario definir sus fuentes (una combinación de otros usuarios y medios).

 – Como consecuencia es previsible (y de hecho ya está sucediendo) que accedamos cada vez menos a contenidos a través de buscadores convencionales (como Google) e incrementemos la información a la que llegamos gracias a las recomendaciones de nuestras redes sociales.

 6. El papel de las comunidades

 – Las comunidades (y las redes) son las que en realidad producen conocimiento de forma colaborativa. Estas comunidades no se restringen a los miembros de una organización e incorporan a usuarios de las plataformas y organizaciones, por lo que este proceso de producción de conocimiento está directamente relacionado con los modelos de innovación abierta e innovación por usuarios.

 – En este contexto son especialmente relevantes dos tipos de comunidades: de práctica y de afectados.

 – Para la creación y dinamización de comunidades que produzcan de forma efectiva nuevo conocimiento es necesario abordar las siguientes cuestiones: diseño de la tecnología; utilización del paradigma del código abierto (en la tecnología pero también en otros aspectos del funcionamiento del sistema); facilitación mediante curadores y mediadores; gestión de la propiedad intelectual (mediante licencias flexibles y adaptadas a los objetivos específicos); acceso abierto; datos abiertos (open data).

 – En el caso del conocimiento local (el que generan los “afectados”)  es importante considerar su diferente naturaleza. Este conocimiento es en general tácito e inalienable por lo que su gestión pasa por la integración del conocimiento y las personas; no es posible apropiarse del conocimiento prescindiendo de sus creadores y por tanto es esencial generar un procomún que permita una gobernanza efectiva e inclusiva de estos sistemas.

 7. Datos abiertos

 – Las bases de datos son parte del ecosistema digital y es necesario que esos datos sean abiertos para que puedan ser utilizados de forma similar al resto de contenidos. En la mayor parte de casos, la transición hacia modelos de datos abiertos requiere de políticas activas por parte de las organizaciones.

 – Los datos son abiertos cuando cumplen una serie de requisitos entre los que se pueden destacar: utilización de estándares; interoperabilidad; uso de licencias abiertas que permitan su reutilización.

 8. El papel del curador de contenidos o curador digital

 En este nuevo contexto en que los contenidos y conocimiento se producen y comunican en ecosistemas digitales surge el papel de curador de contenidos o curador digital. Este papel puede corresponder a una persona o a equipos que cumplen dos funciones esenciales:

 – Mediadores que producen nuevo conocimiento (a partir de la identificación de las relaciones entre objetos y de su análisis crítico) y gestionan comunidades.

– Diseñadores y gestores de los ecosistemas digitales y de las plataformas tecnológicas donde se desarrollan.

Fuente: http://manuelgross.bligoo.com/20110830-el-conocimiento-no-se-gestiona-8-estrategias-para-su-produccion-y-uso-colaborativo#content-top

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