El éxito de innovar

 

En alguna oportunidad Jack Welch, el célebre CEO de General Electric, refiriéndose al poder de innovar en productos y calidad, expresó que “cuando el ritmo de cambio dentro de las empresas es superado por el ritmo de cambios de fuera, el final está cerca”.

Esta frase, de alguna manera, refleja que el poder de innovar en una empresa no es otro distinto al de actuar de forma acertada frente al avance social y brindar servicios y productos que le permitan a los clientes evolucionar conforme a los nuevos tiempos.

Hace pocas semanas la revista Fast Company presentó su listado anual de las compañías más innovadoras.

La lista la encabezan, entre otras, organizaciones como Apple, que transformó la industria de la música, los computadores, los dispositivos de tableta y el mundo de las aplicaciones; Twitter, que dinamizó las comunicaciones y la integración de colaboración social en tiempo real; Nissan, que introdujo un modelo competitivo de vehículo eléctrico; Google, que se ha convertido en un multiproveedor de soluciones, y Netflix, que creó un nuevo mercado para el entretenimiento en el hogar, aumentando vertiginosamente el volumen de suscriptores.

Entre los integrantes de la lista también se encuentran algunas empresas brasileñas. La Aerolínea Azul, que se ha posicionado como una solución de calidad a bajo precio; Petrobras, que ya es un líder mundial en el sector energético; Embrapa, que ha hecho de la investigación agrícola un referente para mayor productividad, y Embraer, el fabricante de aviones cuyos productos se están vendiendo como pan caliente en los mercados emergentes.

La lista de Fast Company, como los cientos de clasificaciones que a diario se realizan por sectores, productos y modelos de negocio, dejan entrever algo: el posicionamiento de una marca va asociado con la capacidad de transformar hábitos logrando una identidad con el cliente.

Productos como el Liquid Paper, las fotocopiadoras Xerox, el teflón, la muñeca Barbie, los Post it,, los teléfonos Black Berry, entre muchos otros, reúnen lo que Steven Strauss denominó en su libro La gran idea, publicado en el 2002, como el efecto transformador.

Este no es otra cosa que vender productos que representen un cambio estructural en el comportamiento del consumidor.

Tal vez si se hiciera un listado de los factores que deben considerarse para crear productos innovadores, se podrían destacar ocho reglas estratégicas:

1. Tener claro quién es el cliente: para crear un producto novedoso, que genere un cambio, es indispensable conocer el destinatario.

Esto implica conocer las dificultades del cliente y qué tipo de comodidad o facilidad anhela.

2. La solución debe ser original: la originalidad en el producto es un elemento esencial de diferenciación. Peso, tamaño, facilidad en el manejo y método de uso son detonantes de un mejor posicionamiento.

3. Diseño y precio importan: un producto novedoso debe saber con precisión el nicho donde se creará una diferencia.

El diseño, que se ha convertido en un factor de identidad con la edad, la actividad y el estilo del cliente, debe ir de la mano con el precio, pues el producto debe coincidir con la valoración en la mente del consumidor.

4. Entusiasmar y sorprender: el producto debe impactar desde la primera impresión. Debe generar expectativa de uso y sorprender por la practicidad de la solución.

5. Calidad, calidad, calidad: para que un producto no genere una desilusión en el consumidor, la calidad es el factor de esencial para cautivar. Esto requiere haber hecho todas las pruebas de stress en el uso del producto y saber especificar su rendimiento.

6. Pegar primero: para innovar, el producto debe orientarse a ser el primero en el mercado o en su defecto diferenciarse de los competidores con algún elemento adicional, aún no explorado.

7. Formar tendencia: un producto innovador debe estar concebido para detonar una tendencia de mercado. El caso del Ipod o el de Facebook son buenos referentes.

8. No dejar de innovar: una vez un producto se ha posicionado, logra identidad, crea un diferenciador de diseño, calidad, precio y aceptación está obligado a innovar constantemente para mantener viva la expectativa del mercado.

Innovar es más un arte que una ciencia, pero tener claros estos postulados es necesario para iniciar el proceso de cambio, pues, como diría Marcel Proust, “allí donde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida”.

Iván Duque Márquez

Analista – Consultor internacional

Fuente: http://www.portafolio.co/opinion/el-exito-innovar

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