Video Carlos Barrabés: Top Entrepreneurs Madrid

Carlos Barrabés fundador de Barrabes.com asistió recientemente al evento “Top Entrepreneurs”, en las instalaciones de la Red de Viveros de Empresas de Madrid Emprende.

En la charla con emprendedores de distintas empresas, contó su personal experiencia emprendedora, y compartió valiosos consejos a tener en cuenta, así como anécdotas que nos pueden dar algunas pistas sobre cómo llegar lejos con un proyecto empresarial.

A continuación el video resumen de la presentación.

Fuente: http://www.centroamericainnova.com/contenido/video-carlos-barrabes-top-entrepreneurs-madrid.aspx

En qué innovar en Latinoamérica

Por Eduardo Albalá, Director de Barrabés América

En la región, la mayoría de las innovaciones y emprendimientos se dirigen sólo a una pequeña parte de la población, dejando al resto fuera.

 De forma frecuente, tengo la suerte de compartir talleres de innovación en diferentes países de América Latina, tanto para directivos de multinacionales, como para empresarios de Pymes y sobre todo, para emprendedores. Todas estas personas son las que impulsan la innovación empresarial en nuestros países y por lo general, pertenecen a un segmento social, cultural y económico similar. Los hombres y mujeres que crean o desarrollan empresas en Chile, México, Panamá o Perú, suelen estar bien preparados académicamente y cuentan con algo de financiamiento personal, o cuando menos, no tienen una necesidad apremiante de destinar toda su renta a subsistir. La gran mayoría de estas personas, por su nivel de ingresos personal o familiar, pertenecerían a lo que en Europa o Estados Unidos corresponde a la clase media o media-alta. En estos países, dicho segmento cubre prácticamente el 80% de la población, sin embargo, en Latinoamérica estas personas están dentro del 20% o 30% de la población con ingresos más altos.

Otra cosa fácil de observar entre los emprendedores, es que suelen abrir los negocios que a ellos mismos les gustarían como usuarios. Crean los productos y servicios que cada uno de ellos necesita o que les gustaría consumir. En las últimas semanas he conocido muchos emprendedores, entre ellos a los impulsores de un espacio de coworking de Chile que han creado un muy buen sistema de software para el control de centros de negocio similares al suyo, a una chica panameña aficionada a la moda vintage que ha inaugurado una tienda de este tipo de ropa en el casco histórico de la ciudad del canal, a una familia de Uruguay que ha abierto una ludoteca en su ciudad para niños como los suyos, o a un peruano que ha montado una cevichería en la Ciudad de México. Todos tienen en común que hacen negocios pensados para gente como ellos, es lo normal, es el público objetivo que mejor conocen, del que tienen más información y al que les resulta más fácil llegar para promocionar su oferta.

Al unir las dos observaciones descritas, el resultado es que los emprendedores suelen ser gente de los estratos sociales más altos de la población, que hacen negocios para la gente como ellos. Dicho de otra forma, en Latinoamérica como conjunto, la mayoría de las innovaciones y emprendimientos se dirigen sólo a una pequeña parte de la población, dejando al resto fuera.

Además, los negocios de América Latina que se dirigen hacia los grupos de población de clase media-alta, tienen que competir con empresas muy evolucionadas, que se enfocan en este mismo segmento de clientes pero en otras partes del mundo. En Europa y Estados Unidos, los mercados de la clase media abarcan un porcentaje de población mucho mayor a aquella que tiene un comportamiento de consumo equiparable en Latinoamérica. El hecho de que haya un grupo de consumo tan grande al que enfocarse, ha dado lugar a mercados muy evolucionados y maduros, con compañías enormes apoyadas en soluciones muy eficientes, que tienden a ocupar todos los eslabones de la cadena productiva (diseño, producción, comercialización directa). Estamos hablando de multinacionales como Zara en textil o Ikea en muebles, que han crecido hasta convertirse en líderes mundiales en pocos años. Hasta cierto punto, es natural, que las mayores innovaciones para la clase media se produzcan en aquellas zonas del mundo con cientos de millones de personas en ese estrato social (la mayoría de las grandes empresas de bienes de consumo provienen de Europa, Estados Unidos o Japón).

En América Latina queda una gran parte de la población (la de bajos recursos) de la que salen pocos emprendedores dinámicos (por las dificultades de financiamiento, problemas de educación y capacitación) y en el que tampoco suelen pensar los innovadores, ni los locales, ni los extranjeros (la verdad es que ni Zara, ni Ikea producen pensando en ese grupo de población).

Aunque sea un grupo de menor ingreso, la parte de la población con menores ingresos es un mercado muy interesante (por su ingente tamaño) y a la vez muy desconocido por parte de la mayoría de empresas y emprendedores. Buena parte de la población de rentas altas de la región latinoamericana ignoran casi por completo cómo es el día a día de las personas que habitan las áreas urbanas más deprimidas o las zonas rurales menos desarrolladas. No sabemos cuál es su patrón de consumo, sus parámetros de decisión de compra, la oferta comercial disponible y otros muchos datos que ayudan a generar un planteamiento de negocio o a desarrollar soluciones innovadoras.

Hay mucha gente pensando en negocios para los segmentos más prósperos de la población y muy poca pensando en los segmentos a los que todavía pertenece la mayoría de la gente.

En este contexto surge la Frugal Innovation o innovación frugal, que es la innovación que no busca el óptimo global, sino el óptimo bajo restricciones. Estas restricciones pueden ser causadas por la falta de recursos, de acceso a comunicaciones, redes eléctricas, redes de comercialización, infraestructuras, etc. Es bajo esta visión que la división de General Electric en la India logró desarrollar una máquina de electrocardiograma que reduce el costo de paciente a menos de 10 rupias (algo así como 20 centavos de dólar americano), que gracias a sus baterías permite operar hasta un mes en un poblado sin electricidad y que, además, se vende a los médicos por unos 500 dólares y con financiamiento a tres años. Es en la India donde surgen la mayoría de ejemplos de frugal innovation, desde vehículos, a computadoras o teléfonos celulares. También en América Latina empezamos a encontrar algunos ejemplos que siguen esta filosofía, como las cooperativas que proveen de suelos a las viviendas más modestas en Colombia o la utilización de botellas de plástico colgadas en el techo, para iluminar con luz solar las estancias interiores de las viviendas más humildes y que, tras surgir en Brasil, ya se está adoptando como solución en varias partes del mundo.

Sólo hace falta levantar la mirada para ver múltiples oportunidades para aplicar la filosofía de la frugal innovation en América Latina. Las salas de cine, por ejemplo, se ha innovado mucho en salas de cine “para ricos” y sin embargo están cerrando la gran parte de las que se encuentran en barrios o pueblos con mayoría de población de recursos bajos.

Innovar y crear nuevos negocios dirigidos a la base de la pirámide no es sólo un ejercicio social (por la inclusión que supone de cierta parte de la población) es también una gran oportunidad de negocio. La clave está en fijar el foco creativo en esa base de la pirámide, saber más sobre el comportamiento y motivaciones de estas personas, y finalmente rediseñar los productos y procesos, dejando a un lado los costos innecesarios para centrarse en las cuestiones que realmente aportan valor.

Hay que innovar en todo y para todos.

Fuente: http://www.innovacion.gob.cl/columna/en-que-innovar-en-latinoamerica/

Autoempleado y emprendedor no son sinónimos

Columna de Eduardo Albalá, Director de Barrabés América.

Jean-Baptiste Say, es un economista francés que en el siglo XIX comenzó a utilizar la palabra emprendedor (“entrepreneur”) para definir a aquel que toma las riendas de la empresa, como intermediario entre el capital y la fuerza de trabajo, moviendo dichos recursos económicos hacia las áreas de mayor productividad.

La semana pasada estuve en Panamá trabajando en la innovación con un buen número de emprendedores y constaté que, en ocasiones, utilizamos expresiones como emprendedurismo, creación de empresas o autoempleo de forma indistinta. Creo que es conveniente aclarar dichos términos, ya que autoempleado y emprendedor pueden no significar lo mismo, incluso ser términos totalmente opuestos.

Desde mi punto de vista, para distinguir entre autoempleado y emprendedor, hay que atender a tres puntos clave: la aspiración, la gestión y el éxito.

El emprendedor debe tener la aspiración de hacer crecer su proyecto empresarial. Podríamos decir que todos los negocios tienen vocación de crecer, sin embargo hay dos situaciones muy comunes que crean importantes obstáculos:

Aquellos autoempleos o pequeños negocios que nacen para prestar de un servicio de cercanía, o basan su comercialización únicamente en contactos personales, sin ofrecer nada claramente diferente a lo existente. En esta categoría entrarían desde el vendedor de caramelos del semáforo, hasta una panadería, cafetería o restaurante sin ningún componente manifiestamente diferencial. Para que estos negocios logren crecer, deben ir más allá de los clientes con los que tienen una relación de cercanía, base de su estrategia de enfoque. Para crecer deberían salir de dicha zona de confort y además competir contra otros negocios prácticamente iguales, o incluso mejores (que quizá si cuenten con claras estrategias de costos o diferenciación).

Los profesionales independientes que realizan una actividad basada en sus cualificaciones o habilidades especiales. Estaríamos hablando de un médico con un consultorio independiente, un abogado, o incluso a un artista, de los que se valoran cualidades personales e intransferibles. En la medida en la que permanezca esa intrasferibilidad de las características diferenciales y exitosas, serán negocios destinados a no crecer más allá de su fundador.

Por tanto, para que un negocio pueda crecer debe hacerlo partiendo de una propuesta novedosa, claramente diferenciada de lo existente. Además, ese valor diferencial deberá residir en un concepto replicable y no únicamente en las características personales de la persona que abre el negocio. Para impulsar este tipo de negocios es necesaria la visión de un emprendedor.

La voluntad de querer ofrecer algo nuevo es fundamental para identificar al emprendedor con capacidad de crecimiento.

El segundo punto clave será la gestión. El autoempleado sólo se preocupa del día a día, el emprendedor debe tener resuelto ese día a día para alcanzar su visión empresarial. La visión del emprendedor va más allá de un territorio o una oportunidad concreta, querrá llevar su idea tan lejos como le sea posible.

El autoempleado, por lo general, sólo se apoya en otros trabajadores para tareas menores, no delega sino que tiene ayudantes, no contrata nunca a nadie más “listo” que él. El emprendedor busca profesionales que le complementen, que le superen en materias específicas, que le ayuden a seguir la visión de su empresa.

Por último será necesario cierto éxito empresarial, que impulse al emprendedor a seguir desarrollando su idea y posibilite el crecimiento. Algunos empresarios empiezan como emprendedores y sin embargo, acaban como autoempleados, bien porque se quieren ocupar de todo, centrándose en la operación y no en la visión, o bien porque el negocio lanzado no tiene tanto recorrido como se esperaba.

En definitiva, el emprendedor debe querer, saber y poder. Querer seguir una visión, saber seguirla más allá de sus propias habilidades y poder llevar a cabo su idea con éxito y aceptación del mercado.

Los estudios del Global Entrepeneurship Monitor revelan la existencia de una curva que correlaciona el número de nuevos negocios con la renta per cápita de cada país. Siguiendo esta curva se puede ver claramente como en los países con menor desarrollo, la tasa de creación de nuevos negocios es la más alta. El problema es que muchas de esas empresas son informales y únicamente aprovechan la oportunidad de ganar un salario casi de subsistencia.

Conforme pasamos a economías más desarrolladas, va disminuyendo este ritmo de creación de nuevas empresas. Las razones son desde mercados son más maduros, la existencia de más regulaciones para evitar la economía informal, y que tanto las posibilidades de empleos formales como las ayudas sociales existentes, desincentivan el “buscarse la vida”.

Cuando llegamos a las economías más punteras, en las que la innovación es el motor principal, la tasa de creación de empresas asciende de nuevo, ya que el ambiente es propicio a nuevas propuestas de tecnológicas, o modelos de negocio disruptivos.

Por lo tanto, no es difícil concluir que las economías menos desarrolladas son más proclives a la generación de autoempleos, mientras que aquellas donde la innovación es la fuerza principal, generan más emprendedores con posibilidades de generar crecimiento económico. Por supuesto hay notables excepciones, como toda la frugal innovation que se genera en lugares como India, China o incluso en Latinoamérica, pero esto merece otro artículo completo.

Los emprendedores son fundamentales para generar empleo, datos recientes revelan que el 50% de los puestos de trabajo de Estados Unidos son creados por empresas con menos de cinco años. Los autoempleados solucionan el problema del desempleo, aunque en algunas economías lo hacen a través del subempleo. Los emprendedores son muchos más importantes ya que generan empleo de calidad, valor para los clientes, empresas competitivas, mayor eficiencia en la economía, innovaciones e industrias exportadoras. Es fundamental, en especial para las políticas públicas, distinguir entre emprendedores y autoempleados, para saber a qué apostar. Bajo mi punto de vista, el reto en las economías latinoamericanas será saber impulsar el emprendedurismo real y no únicamente caer en la tentación política de mantener el autoempleo.

Fuente: http://www.innovacion.gob.cl/columna/autoempleado-y-emprendedor-no-son-sinonimos/

¿Se puede aprender a ser innovador?

Eduardo Albalá, Director de Barrabés América,  señala que hay personas con una capacidad innata para detectar oportunidades. Pero agrega que esto también se puede entrenar.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un encuentro con Ferran Adrià, sin duda el chef más influyente en la cocina de vanguardia y uno de los mayores innovadores de los últimos tiempos. Ante la pregunta de si se puede aprender a ser innovador, o bien es algo innato, Adrià lo tuvo claro: “he visto a mucha gente normal creando cosas extraordinarias”. Para el cocinero “ser innovador no es una cualidad, es una actitud”.

Hay que ser muy conscientes de que ser innovador es querer cambiar, querer salir de la llamada zona de confort. Ser innovador conlleva muchos costos (ya sean personales o empresariales), en especial los relacionados con el tiempo y recursos invertidos, así como con las posibilidades de fracasar en el intento (mayores cuanto más disruptiva es la innovación). Ya lo decía Woody Allen: “Si no estás fracasando una y otra vez, es que no estás haciendo cosas muy innovadoras“.

Innovar de verdad, en especial en algunos ambientes, no es nada fácil. En una empresa, ser innovador puede resultar poco eficiente a corto plazo, y eso no suele ser muy popular.

Si hemos logrado la difícil tarea de hacer que una persona (o una empresa) tenga una actitud realmente innovadora, podremos seguir con los siguientes pasos para conseguir enseñar a ser innovador. Para ello, deberíamos definir qué es innovar y cómo se innova. Dentro de las múltiples definiciones existentes, podríamos partir de que “innovar es aplicar exitosamente la creatividad“, con lo que ya tenemos dos conceptos importantes: creatividad y aplicación.

Entre las formas de describir la creatividad, me gusta especialmente “es unir dos (o más) conceptos que no estaban previamente ligados”. Pondré un ejemplo algo exótico pero que espero se entienda: un mono intenta alcanzar una banana colgada de una soga y para ello une varias cajas formando una escalera. El simio está siendo creativo. En realidad, bastaría con que el mono imaginara las cajas formando una escalera para que lo consideráramos creativo, si además consigue el fruto (aplicación con éxito) está siendo innovador.

Siguiendo con el ejemplo, para detonar la creatividad que lleve a la  innovación, el primer paso será ver la banana colgada. Esto parece evidente pero muchas de las innovaciones más destacadas radican, precisamente, en haber detectado una necesidad específica no cubierta (en ser el primero en ver la banana). Esa capacidad de detección será clave. ¿Esto se puede enseñar? Está claro que hay personas con una capacidad innata para detectar oportunidades pero, al menos es mi opinión, también se puede entrenar. Observar y comparar diferentes mercados, industrias, países, y aprender a observar el día a día abstrayéndonos de la rutina, serán buenos ejercicios para entrenar esta capacidad.

Además de ver la banana, el mono tiene que identificar las cajas y unirlas mentalmente para imaginarlas todas apiladas. No todas las soluciones son tan obvias como la de los cajones y la banana, así que si queremos ser creativos tendremos que ejercitar también la capacidad de relacionar ideas e informaciones y crear nuevos conceptos. Bajo mi punto de vista, esto es algo que también se puede entrenar.

En este punto hay que señalar que este proceso (encuentro problema, imagino solución) no siempre es lineal, a veces es iterativo, de forma que la mezcla de informaciones e ideas también llevan a detectar nuevas oportunidades. En cualquier caso, ambas cualidades (detección de oportunidades y generación de posibles soluciones) son necesarias.

Para llegar a alcanzar la banana, es muy probable que el mono tenga que colocar las cajas varias veces y probar, experimentar. Es famoso el ejemplo de que la invención de la bombilla por parte de Thomas Alva Edison. Por aquella época era conocido el hecho, casi como curiosidad científica, de que ciertos materiales pasaban a un estado incandescente al serles aplicada corrientes eléctrica en el vacío. Edison vio claro que si se lograba sostener el fenómeno durante un tiempo suficiente y a un costo razonable, podría convertirse en una alternativa interesante a las existentes lámparas de gas. Edison asumió el reto desde su laboratorio, y probó con filamentos de todo tipo de materiales (traídos incluso de todas partes del mundo) y el 21 de octubre de 1879 logro superar las cuarenta horas de funcionamiento ininterrumpido con una bombilla con filamento de bambú carbonizado. Hasta lograrlo tuvo que probar con más de 2000 combinaciones. La planificación, la perseverancia, el método de experimentación y la capacidad para detectar las soluciones correctas, son cuestiones que habrá que entrenar para lograr ser más innovadores.

Finalmente, en la innovación empresarial también hay que tener en cuenta otros aspectos relacionados con la puesta en práctica, como coordinarse con otras personas, lograr involucrar a socios, encontrar financiamiento, vender las ideas en el mercado o el vencer la resistencia al cambio de los trabajadores de la empresa. Todas estas son habilidades que también serán necesarias para ser realmente innovador (exitoso a partir de la aplicación de las ideas creativas).

A todo esto, quizá habría que añadir que ser innovador requiere también de obtener información de los demás, recibir consejos, aprender de las críticas y pese a todo, mantener la libertad creativa.

En definitiva, ser innovador es reunir un conjunto de habilidades, desde estar abiertos al mundo, hasta la puesta en práctica de los cambios, pasando por la imaginación y la creatividad. En la medida en que una persona quiera realmente ser innovadora y podamos potenciar estas habilidades en ella, podremos enseñar (o aprender) a ser innovador.

Un par de referencias adicionales. Primero es casi obligado mencionar el libro The Innovator’s DNA, donde Jeff Dyer, Hal Gergersen y Clayton M. Christensen analizan las 5 cualidades clave de los innovadores: asociar, preguntar, observar, experimentar y descubrir. Como segunda referencia, la revisión que Calos Barrabés hace de estos conceptos para aplicarlo en las empresas, con lo que denomina las cuatro palancas de la innovación: visión global (el equivalente en la empresa a la capacidad de detectar oportunidades), talento (para poder desarrollar ideas), tecnología (para poderlas poner en prácticas) y diseño (para hacer la oferta atractiva).

Fuente: http://www.innovacion.gob.cl/columna/se-puede-aprender-o-ensenar-a-ser-innovador/

Cinco tipos de pensamiento y porqué el brainstorming no funciona

Columna de Eduardo Albalá,  Director de Barrabés América, impulsor de los espacios de coworking y globalización BornGlobal y fundador de la Red Latinoamericana de Expertos en Innovación, donde analiza las características del proceso creativo y la validez de la técnica “lluvia de ideas”.

En el intento de comprender la innovación y la creatividad, analizar cómo funcionan el cerebro puede ser un buen acercamiento. No soy especialista en psiquiatría ni psicología pero bajo mi punto de vista, podemos distinguir al menos cinco formas de pensar:

- Pensamiento evocador. Es aquel que trae a la mente imágenes del pasado. Por medio de este tipo de pensamiento recordamos cosas, personas o situaciones vividas. La mayoría de las veces esta evocación viene acompañada de los sentimientos de alegría, nostalgia, aprecio o rechazo que generan dichos recuerdos pero en la medida en la que podamos rescatar detalles  extrapolables a otras situaciones, la evocación será una buena base para el pensamiento creativo.

- Pensamiento de deseo. Es similar al pensamiento evocador, sólo que en lugar de revivir experiencias pasadas, construye imágenes que nos gustaría conseguir en el futuro. Puede partir tanto del pensamiento evocador (me gustaría volver de vacaciones a la playa donde estuve) como de percepciones actuales de los sentidos (tengo que comprarme un reloj como ése). Este tipo de pensamiento es muy importante para desatar la motivación.

- Pensamiento obsesivo. Se refiere a las situaciones en las que tenemos un problema y damos vueltas en torno a dicha cuestión pero sin avanzar hacia ninguna solución. Es un tipo de pensamiento muy poco productivo pero en el que solemos caer cuando una situación nos preocupa y no vemos claramente la forma de resolverla.

- Pensamiento libre. Es el tipo de pensamiento en el que mejor se mueve la imaginación. Se produce especialmente cuando “no estamos utilizando el cerebro”. En los procesos de pensamiento libre, las imágenes pasan sin demasiado orden por nuestra cabeza, se salta entre conceptos a otros de forma rápida, unas sinapsis neuronales llevan a otras y, esto hace posible que varias de esas informaciones se conecten formando una nueva idea. En definitiva, este tipo de pensamiento suele llevar a generar nuevas ideas, incluso si no las estábamos buscando conscientemente.

- Pensamiento de desarrollo. Se da en aquellas circunstancias en las que vislumbramos cuál es la solución a un problema y seguimos el camino hacia dicha solución. Es el trabajo mental que lleva a ir puliendo cada vez más la respuesta que hemos imaginado previamente, expandiendo algunas opciones y cerrando otras. Es el tipo de pensamiento que generamos cuando estamos resolviendo un rompecabezas o incluso cuando escribimos una historia de la que previamente hemos imaginado los componentes esenciales.

Un proceso creativo deberá contar con personas motivadas, iniciarse con cierto pensamiento evocador, que permita recuperar experiencias pasadas y mezclarlas con nuevas observaciones e informaciones, evitar el pensamiento obsesivo y, finalmente, concluir con el pensamiento de desarrollo que vaya perfeccionando las ideas imaginadas.

Recientemente leía un artículo de Jonah Lehrer aparecido en The New Yorker el 30 de enero del presente 2012 donde hablaba del brainstorming y venía a decir que la técnica popularizada por Alex Osborn, no funciona. Para soportar esta afirmación, el autor aporta pruebas como la llevada a cabo en la Universidad de Yale en 1958. En el experimento de Yale, 48 estudiantes fueron divididos en 12 grupos, con el objetivo de resolver algunos acertijos creativos. Mientras, otros 48 estudiantes los resolvieron de forma individual. El resultado fue que las personas que trabajaron en solitario consiguieron más y mejores soluciones. Muchos estudios posteriores confirman los resultados del experimento de Yale. También desde mi propia experiencia con decenas de grupos creativos, el brainstorming, de forma aislada y por sí solo, no es una buena técnica para generar soluciones. Esto puede tener relación con los tipos de pensamiento.

El brainstorming resulta menos efectivo que otras técnicas cuando estamos ante procesos donde prevalece el pensamiento de desarrollo. En el pensamiento de desarrollo ya se vislumbra cuál puede ser la solución final y es necesario “tirar del hilo” hasta llegar a dicha solución. En ese proceso, la interacción de varias personas en un formato de brainstorming no tiene porque ser más eficiente.

Por lo que he observado trabajando en sesiones de creatividad con grupos, el brainstorming funciona mejor para detectar oportunidades que para hallar soluciones directas. Es preferible como alimento para el pensamiento libre que como canalizador del pensamiento de desarrollo.

En este sentido, el del brainstorming como generador de insumos para el pensamiento libre, es importante multiplicar el número de aportes diferentes que cada participante proporcione en la sesión. Para esto puede ser muy conveniente realizar de forma previa trabajos individuales de visualización (de la vida diaria, de situaciones en el trabajo, de circustancias de terceras personas) que puedan llevar a detectar oportunidades de mejora. Desde este punto de vista, el brainstorming será más valioso cuanto más se respete la regla de Osborn, que prime la cantidad sobre la calidad, porque no se están buscando soluciones definitivas, sólo insumos para poder tener más conceptos que conectar. Cuanto más, mejor.

En esta misma línea, si el brainstorming sirve como alimento y catalizador para el pensamiento libre, siempre será bueno complementarlo con cierto reposo de las ideas para que en los estados de relajación la mente pueda dar lugar a nuevas alternativas.

En definitiva, la interacción de las personas es algo totalmente necesario. Podemos afirmar que las técnicas como el torbellino o lluvia de ideas sí son validas, aunque es cierto que pueden ser más efectivas como estimuladoras de la imaginación, que como facilitadoras de soluciones directas. El brainstorming sí funciona, sólo hay que saber cuándo y cómo aplicarlo, además de complementarlo con otros tipos de técnicas, dinámicas y procesos.

Fuente: http://www.innovacion.gob.cl/columna/5-tipos-de-pensamiento-y-porque-el-brainstorming-no-funciona/

La innovación toca las puertas de unas 100 PYMES hondureñas

La Fundación para el Desarrollo de la Inversión y Exportaciones (FIDE) lanzó el 15 de febrero el Programa Centroamérica Innova, una iniciativa financiada por la Cooperación Española (AECID) y ejecutado por la firma Barrabés de la Madre Patria.La primera capacitación a un grupo de empresas de los sectores de manufactura, agroexportación, tecnología de información y servicios en diversos temas de innovación.

Centroamérica Innova tiene como objetivo el trabajo con 1,500 Pymes en materia de innovación, aplicación de diagnósticos de potencial innovador a 400 de ellas y la capacitación y puesta en marcha de herramientas para la sistematización del proceso innovador en 100 empresas en Centroamérica.

En Honduras se busca atender al menos a 100 Pymes en diversos temas de innovación con el  apoyo del Programa AL Invest IV de la Unión Europea.

“En FIDE trabajamos fortaleciendo las capacidades de nuestra Pymes con miras a su ingreso a mercados internacionales. Las ventajas competitivas que puedan tener nuestras empresas se derivan directamente de los procesos innovadores que marcan una diferencia en sus ventas en el mercadeo, en el servicio y en sus productos”, afirmó Vilma Sierra de Fonseca, presidenta ejecutiva de FIDE.

Agregó que la innovación es y debe ser parte fundamental de la gestión de empresas que buscan tener presencia en mercados internacionales. “Por eso, cuando fuimos abordados para ser contraparte de este proyecto en Honduras, nos sumamos con mucho entusiasmo, ya que estamos seguros que tendrá un impacto positivo en provocar procesos de gestión de la innovación en nuestras Pymes“.

La presentación del Programa Centroamérica Innova estuvo a cargo de Eduardo Albalá, director para las Américas de Barrabés, quien explicó que buscan a través de este programa contribuir a elevar la competitividad de las empresas, promoviendo la incorporación de la innovación en cualquier área de gestión de la empresa”.

“Vamos a combatir el mito de que la innovación es complicada en extremo, que solo se logra con grandes recursos o con tecnología de punta. Los casos de éxito que se presentan en los  países en que ya ha sido lanzado el programa nos llenan de entusiasmo de lo que seguramente también alcanzarán las Pymes hondureñas”, sostuvo.

Fuente: http://www.latribuna.hn/2012/02/16/la-innovacion-toca-las-puertas-de-unas-100-pymes-hondurenas/

Actividades de Centroamérica Innova en Nicaragua

Tuvo lugar la segunda tanda de capacitaciones de Centroamérica Innova en Nicaragua. Más de 20 empresas se dieron cita en las instalaciones de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) para participar en estas actividades.

El jueves 9 de febrero, por la mañana, se llevó a cabo la primera capacitación para el segundo grupo de empresas participante en el programa Centroamérica Innova de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

En esta capacitación, los asistentes entendieron con entusiasmo el por qué de la necesidad de innovar para las pequeñas y medianas empresas así como los conceptos básicos relacionados con la innovación. Adicionalmente, las empresas participantes se inauguraron en el uso de la plataforma iGestión, la cual tiene como objetivo sistematizar el proceso innovador al interior de las empresas.

Por su parte, por la tarde, las empresas del segundo grupo se enfrentaron con éxito al reto de creatividad generando grandes ideas que, como era el objetivo, rompieron con patrones y plantearon innovadoras formas de mejorar la vida de los nicaragüenses. Al mismo tiempo, los participantes conocieron a detalle las principales técnicas de creatividad y aprendieron su aplicación para resolver problemas innovadores en sus propias empresas.

Ambos grupos participarán en las siguientes capacitaciones que se llevarán a cabo durante la primera semana de marzo. Adicionalmente, en esos días, estaremos capacitando a un nuevo grupo de empresas de este país por lo que si están interesados, no olviden completar el Diagnóstico del Potencial Innovador.

Por último, es necesario resaltar el gran apoyo por parte de APEN Nicaragua para el desarrollo de Centroamérica Innova en este país.

Fuente: http://www.centroamericainnova.com/contenido/actividades-de-centroamerica-innova-en-nicaragua.aspx

Presentación de Barrabes.com en el evento “Innovar para crecer: cómo invertir en proyectos y emprendedores”

Hace cinco años, Fernando San Martín se incorporó al Grupo Barrabés, en el que ha contribuido dirigiendo áreas de desarrollo de negocio, de estrategia y desarrollo de nuevas áreas de negocio. A principios de año, lanzó el área de Corporate Finance del Grupo. “Nosotros somos cada vez más conscientes, al igual que la mayoría de la sociedad, de cómo está evolucionando el mundo. Este mundo es cada vez más transformador, cada vez está cambiando más rápido. Cada vez nos exige plantear las cosas de una forma mucho más dinámica, más agresiva. Vemos que cada vez está más en el mercado el pensamiento simultáneo y las ideas que lanzamos que se repiten más en otros entornos nos exigen estar cada vez más pendientes de cómo ir mejorando”, comenzó su exposición.

San Martín prosiguió: “Esa circunstancia también se ve compaginada con cómo está el mundo a una escala más amplia”. Negó que se pueda igualar en una comparación la situación actual de crisis económica en España con el corralito argentino. “Argentina tenía una serie de herramientas que nosotros no tenemos como devaluar lamoneda. Vivía en un escenario en el que había cierta estabilidad internacional. Venía de una serie de crisis sucesivas que hacía que la gente estuviera acostumbrada a reaccionar con cierta celeridad. Nosotros afortunadamente no la tenemos”, consideró.

Cambios mundiales

Acto seguido, se refirió a los cambios que se han dado a nivel mundial de las diferentes grandes economías actuales y cómo los fondos soberanos de algunos países están financiando las deudas de otros países. En esa dirección, indicó que “economías que hace diez años eran incontestables como la de Estados Unidos, la de Alemania o la de Francia arrojan unos ratios de deuda bastante por encima del 100% de su PIB; financiados por China, Rusia, Sudáfrica o Arabia. Eso nos lleva a una situación de dependencia extraordinaria.

Vemos cada vez de una forma más evolutiva la relatividad de la internacionalización. Cada vez hay una concentración a nivel mundial que hace que los mercados locales tengamos que contemplarlos como mercados de, por lo menos, 400 millones de habitantes”.

A su juicio, “si empezamos a pensar en mercados locales como mercados en los que vivimos como país, tenemos unos problemas realmente graves”. Para argumentar esta aseveración hizo hincapié en que, de acuerdo con sus datos, el 57% de la población activa de España está trabajando en empresas de menos de 50 empleados. En Italia, ese porcentaje es del 62%; mientras que en Grecia es del 70%. “Países mucho más estables que nosotros, como es Reino Unido, Alemania o Francia están por debajo del 40%. Estamos en una economía muy endeble”, advirtió.

Al parecer de San Martín, en este marco de situaciones, “de realidad”, “el único planteamiento que podemos hacer es tirar hacia delante con una mentalidad lo más transformadora y lo más rompedora posible”. Aludió a la intervención de Juan José Güemes, presidente del Centro Internacional de Gestión Emprendedora de IE Business School, en esta jornada organizada por Telefónica y El Nuevo Lunes acerca de cómo crean empresa las nuevas compañías en los primeros años de vida. “Hay un matiz. En Estados Unidos, sólo el 1% de las empresas que han creado empleo ha generado el 40% de empleo. Ese 1% ha generado el 44% de facturación. Eso quiere decir que el crear una empresa por crearla no vale. Hay que ser muy consciente de cómo se enfoca la compañía”. Las compañías creadas en lo últimos 15 años han supuesto 40 millones de empleos directos allí. La aportación de valor diferencial es por las nuevas empresas basadas en la innovación y el conocimiento.

Cuatro aspectos clave

Los responsables de Barrabes.com crean nuevos proyectos, “en ese contexto de realidad internacional y de innovación”, con cuatro aspectos clave, que para ellos son determinantes. Los glosó San Martín.

En el primero se mira a las empresas en las que invierte el Grupo como socio industrial y que complementan su porfolio de productos. Ahí hay un grupo de diez empresas en las que ellos, por conocimiento de mercado, porque complementan otro discurso, porque realmente son afines a su filosofía, invierten en ellas.

En el segundo se da otro planteamiento de inversión, dirigido a empresas que tienen una clara vocación exportadora, no sólo en lo que a mercado europeo, sino al mercado internacional. Ahí están apostando por proyectos que tienden no sólo a comercializar fuera sino a crear plataformas para vender fuera.

En el tercero se enmarcan otras empresas a las que apoyan porque se dirigen a mercados océanos azules; “a empresas que encuentran nuevos nichos, nuevas formas de trabajar”. Es decir, que identifican oportunidades en nuevos marcos y nuevos mercados por abordar y desarrollar.

En el cuarto se recogen formas de transformar la realidad con un planteamiento que ahora se llama out of the box, “fuera del planteamiento más convencional”. Esto es “la filosofía de proyectos en los que se basan desde el origen, como Barrabes.com, en esa visión de apostar por la tecnología y por Internet. “Son los proyectos que intentamos impulsar de forma interna y son los proyectos en los que apostamos como socio industrial o inversor”, destacó San Martín.

Precisamente, la recomendación del director de Barrabes.com “a la hora de emprender un proyecto empresarial es intentar plantear acciones en mercados que se conozcan de forma muy profunda”.

Lo óptimo, en sus palabras, es “apostar por proyectos con un proyecto de crecimiento natural o que por lo menos no se quede acotado a su mercado original y que tengan esta visión de intentar hacer las cosas de una forma diferente”.

Al hilo de ese conocimiento, la decisión de iniciar una internacionalización o no del proyecto “depende de la empresa. Es necesario conocer muy bien la realidad del mercado al que te diriges”. Ahí, San Martín admitió que el problema de los ingenieros, como él, es que están “enamorados” de la tecnología que generan y que viven “de espaldas al mercado”. Por ende, “hay que conocer lo que necesita la sociedad. Tenemos una tecnología que es Internet que te permite conocer de un barrido a coste bastante razonable cuál es la idiosincrasia del mercado, qué es lo que se necesita, cuáles son los competidores y saber si tu empresa tiene sentido en ese mercado.

Si lo descartas, lo haces de forma consciente. Si el mercado lo justifica, a por él”, concluyó.

Ver resumen de las presentaciones de este evento realizado en Madrid el 14 de noviembre y organizado por El Nuevo Lunes y Telefónica en :

http://www.elnuevolunes.es/historico/2011/1434/1434_Telefonicajornada.pdf

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